Thursday, February 07, 2013

Pequeñas reseñas del 2011

Nuevamente llegan en exclusiva a este blog las "pequeñas reseñas de los estrenos cinematográficos del año que yo vi"... ¡y nuevamente llegan con retraso de un año! Quédense tranquilos que en poco tiempo llegarán las del 2012, pero mientras tanto confórmense con las del 2011, año en el que hubo cosas buenas. No se sorprendan de ver muchos films de aventuras, ya que ése suele ser el género del que veo mayoría de películas en cine, simplemente por suponer que en pantalla chica perderán gran parte de su posible interés. Y no teman, que en estas reseñas no se develan las sorpresas ni el final de ningún film. Aquí vamos, por orden de visionado:

-“Lo que más quiero”: aunque se estrenó a mediados de año, la ubico en primer puesto porque es el primer estreno del 2011 que yo haya visto, pues la vi en el Festival de Cine de Buenos Aires del año anterior. Una gran pequeña película sobre dos amigas que pasan unos días en el interior del país, donde una de ellas debe ocuparse de algunos asuntos de su fallecido padre. A pesar de las tomas largas con la cámara fija, el film nunca aburre, y las dos chicas se lucen. 8 Aires.

-“Bummer summer”: aunque se estrenó avanzado el año, la ubico aquí porque la vi antes, en el Festival de Cine de Buenos Aires del año anterior. Una comedia dramática indie yanqui en blanco y negro sobre la “adolescencia fiacosa y confundida de hoy en día”. Sí, así de trillado como suena, pero como los personajes están tratados con respeto, la cosa funciona, aun sin ser nada del otro mundo. 7 Aires.

-“Alamar”: otra que vi antes, en el Festival de Cine de Buenos Aires del año anterior. Una pequeña belleza sobre un padre pasando unos días con su hijo antes de tener que dejárselo a la madre, de quien se acaba de separar. El gran atractivo del film, más allá de las actuaciones naturalistas de padre, hijo y abuelo, es el lugar donde está ambientado: como el hombre es pescador, se lo lleva al nene a que conozca el mar, y la ambientación realmente hace a la película. 10 Aires.

-“Volver al futuro”: obvio que había que ver en cine este reestreno del clásico de 1985 de cuando Robert Zemeckis hacía una gran película tras otra. Obvio que sería genial si la copia fuera en fílmico, pero debo admitir que las proyecciones digitales de hoy en día se la bancan. Obvio que cada milésima de segundo se disfruta como la primera vez (o más), y que las inconsistencias se perdonan porque ni se notan, ya que el ritmo y las actuaciones te atrapan y no te sueltan. Obvio que Freud se haría un festín con la relación entre Marty McFly y su madre. Obvio que es mítico escuchar en una sala de cine la mítica música de Alan Silvestri. Obvio que son 10 Aires.

-“Los santos sucios”: otra película de Luis Ortega, o sea, un film valorable por su intransigencia pero que no me llegó. Quizás es, justamente, muy sucio, y prefiero un poco de limpieza. A pesar del poco interés que me generaron ésta y “Monobloc”, todavía le tengo confianza al primer film de Ortega “Caja negra”, que aún no vi. Pero a “Los santos sucios” le doy 5 Aires.

-“Más allá de la vida”: desde que Clint Eastwood dejó de dirigir films de género y se metió con “temas serios” era obvio que tendría detractores, pero por suerte sus films nunca dejan de lado un bienvenido clasicismo narrativo y siempre tienen aristas interesantes y no convencionales, aún los más “típicamente oscarizables”. Esta es una historia sobre cómo tres personas de distintas nacionalidades lidian con el más allá, pero realmente el tema no es el después de la vida, sino los seres vivos. Lo cual queda demostrado en uno de los finales más hermosos que haya visto, ayudado, cuándo no, con música compuesta por el propio Eastwood. Ah, y Matt Damon demuestra una vez más que es uno de esos grandes sutiles de la pantalla. 9 Aires.

-“La epidemia”: del director de “Sahara” se podía esperar lo peor, pero esta remake del clásico de terror de George A. Romero “The crazies” fue una agradable sorpresa. Los personajes importan, los actores cumplen bien, el suspenso está bien construido y la acción no se va por las ramas ni se mete en sensacionalismos innecesarios. 7 Aires.

-“Tron: el legado”: veintiocho años después de la original, llega la secuela. Y aunque la primera no ocupa un lugar en mi corazón porque no es de esos films que vi y atesaré de chico, como les pasó a muchos, aun así esperaba con ansias esta película, pues sus avances dejaban entrever que sería una mezcla de los mejores efectos especiales que puede dar el cine moderno, la imaginería visual del film original, la carismática presencia de Jeff Bridges haciendo ¡dos! papeles y un clima de “gran evento” que ni Star Wars ni Avatar... Parte de esas expectativas se cumplieron, pero la película no logra ser todo lo entretenida que debería (sobre todo en su segunda mitad; al menos la presentación de personajes y ambientes sí conlleva interés y una sensación de “descubrimiento” que, lamentablemente, poco a poco se diluye). 6 Aires.

-“Imparable”: el último film de Tony Scott (“Top Gun”, “El último boy scout”, “Escape salvaje”, “El ansia” y varios etcéteras de acción producidos por el blockbustérico Jerry Bruckheimer) resultó ser quizás el film más representativo de su filmografía, ya que mezcla una historia de “gente de verdad” con el montaje clipero, sensacionalista y grasa que caracterizó parte de su obra. Aquí Denzel Washington y Chris Pine son dos ferroviarios que deben detener un tren que se quedó fuera de control y avanza con una carga explosiva hacia una posible catástrofe... Los actores hacen honor a los personajes, y el resultado es una de esas ocasiones en donde ese montaje (que suele no gustarme), los chistes fáciles y las explosiones gratuitas se ven justificadas. Ma sí, Tony, te despediste con un típico entretenimiento hollywoodense, que no es malo. 6 Aires.

-“Enredados”: increíble sorpresa de los estudios Disney, que se animan una vez más a la animación por computación sin la ayuda de Pixar. Esta versión más disparatada, aventurera y feminista de la historia de Rapunzel es genialmente entretenida y sincera con sus personajes. Y graciosa: en general no me río “hacia afuera” (soy de los que sonríen “por dentro” ante un chiste) pero en esta película la canción de la taberna me hizo reír a carcajadas. Ah, sí, hay canciones, y no hay nada de qué avergonzarse: son de Alan Menken en un regreso triunfal. 9 Aires.

-“La vieja de atrás”: Martín Piroyanski (que está apareciendo en todos lados) protagoniza esta película sobre un pibe que se queda sin alojamiento y acepta convivir con una vecina de la tercera edad que quiere un poco de compañía (Adriana Aizemberg). El resultado es una película sin estridencias (ni tampoco genialidades) que se banca bastante bien. 7 Aires.

-“Los viajes de Gulliver”: generalmente defiendo las películas que disfruto, pues les encuentro méritos, pero esta es una de las pocas que debo calificar como “placer culposo”, es decir, una que disfruté aunque creo que no es digna de ninguna veneración. Jack Black es el protagonista obvio, un perdedor que llega al famoso reino de los enanos liliputienses, pero la verdad es que la cosa se aleja muchísimo del original de Jonathan Swift y nunca deja de ser una comedia tontita (de hecho, en un número musical del final, se transforma en una comedia MUY tonta y arbitraria). No puedo darle más de 5 Aires... pero tampoco menos (aunque debería).

-“El Avispón Verde”: esta sí que no la considero un placer culposo, es decir: a pesar de lo poco desarrollado del personaje de Cameron Diaz y de lo poco aprovechado que está el villano de Christoph Waltz (que brilló siendo el malo de “Bastardos sin gloria”), este film de aventuras con humor se disfruta bastante por la relación entre sus dos protagonistas: el vago millonario que hereda el imperio familiar y su asistente Kato, quien le enseña muchas cosas, entre ellas, cómo ser un superhéroe. El proyecto menos personal del generalmente imaginativo Michel Gondry (“Eterno resplandor de una mente sin recuerdos”), el film tiene, de todos modos, un estilo propio que mezcla clasicismo con toques modernosos que no molestan. 6 Aires.

-“Piraña”: luego del hit “Alta tensión”, Alexandre Aja siguió con el género del terror, pero parece haberse decidido a hacer solamente remakes: “The hills have eyes” (muy buena), “Mirrors” (bastante malita) y ahora esta nueva versión del clásico de Joe Dante. Y se mandó una película con mucho de humor y mucho gore, al punto que me perturbó un poquitín. Pero si uno acepta las reglas del juego, no se puede negar que es una película que logra lo que se propone, y que eso no está del todo mal si lo que se propone es ser un film “explotation” y al mismo tiempo serlo tan ostensivamente como para ser una parodia de ese género. Paradójicamente, las escenas de las pirañas atacando a los seres humanos tienen un montaje y una música tal que la película parece tomarse a sí misma muy en serio en esos momentos... y es por eso que no es apta para impresionables. 7 Aires.

-“127 horas”: Danny Boyle (“Trainspotting”, “Exterminio”) se diversifica cada vez más y ahora entregó esta historia real de Aaron Ralston, un mochilero que queda atrapado en un paisaje solitario, sin posibilidad de comunicarse con el mundo exterior. James Franco es el protagonista excluyente, y logra dar un tour de force repleto de distintos estados de ánimo que hacen creíble esta odisea. El estilo del director es perfecto para esta historia, y, hay que decirlo, en un mítico momento dan ganas de mirar para otro lado, pero al mismo tiempo es imposible despegar los ojos de la pantalla... No develaré el final, pero Boyle apunta a un espíritu optimista que sigue la línea de “Slumdog millonaire”, aunque con más sinceridad. 8 Aires.

-“Temple de acero”: mi film favorito de los hermanos Coen es esta remake del clásico western con John Wayne, porque pertenece a la vertiente de su filmografía que no se burla de sus personajes ni los mira desde arriba, sino que los trata con cariño. Y cada inflexión en la voz de los tres protagonistas (Jeff Bridges, Matt Damon y la nuevita Haylee Stainfeld) es perfecta, pero también se lucen los villanos Josh Brolin y Barry Pepper, aun cuando no aparezcan mucho tiempo en pantalla. Y se destacan además la colaboración del músico Carter Burwell y el director de fotografía Roger Deakins, que aportan lo suyo para hacer de esta la película más “clásica” de los Coen. 10 Aires.

-“Invasión del mundo. Batalla: Los Ángeles”: una película que a simple vista podría considerarse una pequeña bazofia, ya que narra una historia sin mucho misticismo ni épica sobre una invasión extraterrestre a la que se enfrentan los marines yanquis. Pero también se puede aplaudir la decisión de mostrar el enfrentamiento a un nivel personal en vez de uno “nacional y/o universal a la Día de la independencia”, y la decisión de casting de poner a Aaron Eckhart como protagonista. Sin embargo, volvemos al principio: aun teniendo en cuenta esas virtudes, los aciertos del film no son muchos, y se sigue sintiendo todo el tiempo un tufillo patriotero que no ayuda. 5 Aires.

-“Rango”: archivenerada película de animación; yo estoy de acuerdo con todos los elogios que recibió, aunque, por un lado, una cita a “Apocalypse now” es muy obvia y nos saca un poco del universo personal del film y, por otro lado, la peli es genial pero no me llega tan hondo como otras joyas de los últimos años (“Ratatouille”, “Cómo entrenar a tu dragón”, “Paranorman”, “Wall-E”). Pero es altamente aplaudible que el director Gore Verbinski (“La llamada” y las tres primeras “Piratas del Caribe”) haya filmado un western y se haya decidido por un humor cuasiabsurdo y una imaginería visual para nada “linda”. Johnny Depp entrega su mejor actuación en años al ponerle su voz al camaleón protagonista, un don nadie con ansias de fama que llega a un pueblo y se hace pasar por héroe. 8 Aires.

-“Soy el número cuatro”: el director D.J. Caruso había hecho un par de entretenidos thrillers hace unos años (“Paranoia” y “Control total”) y ahora se despacha con una de ciencia ficción que parece ser una nueva inauguración de una saga protagonizada por jóvenes de mundos distintos que se enamoran (y van...). Por suerte el film mantiene el interés y no se transforma en una sucesión de momentos para suspiros de la platea femenina, ni tampoco en un conjunto de escenas de acción injustificadas. De hecho, cuando termina el clímax de la película, uno casi se queda con ganas de más. 6 Aires.

-“Infierno al volante”: Nicolas Cage sigue con su racha de héroes ridículos y films desvergonzados, algunos de los cuales resultan interesantes. Éste queda a mitad de camino; por un lado, es bienvenida la abundancia de violencia extrema y desnudez, que sitúa a la película en un universo muy setentista. Por otro lado, la verdad es que con este material la película tendría que haber sido un poco más disfrutable. Por suerte, Nicolas Cage no es el único que se la banca: la coprotagonista femenina, Amber Heard, tiene mucho carisma (más allá de ser linda), y también está por ahí William Fichtner desplegando su histrionismo. 6 Aires.

-“El cisne negro”: era obvio que esta película recibiría muchísimos elogios y críticas al mismo tiempo, ya que se la puede considerar una gran obra de arte o un film hecho sólo para ganar premios y hacer pensar a los espectadores que están viendo algo profundo. Pero aún teniendo en cuenta esta segunda posibilidad, se la puede disfrutar como un melodrama grasa con elementos de terror y de “alta cultura”. Luego del aire fresco de “El luchador”, Darren Aronofsky vuelve a los personajes enfermizos (como en “Pi” o “Réquiem por un sueño”) y se apoya en Natalie Portman para contar la historia de una bailarina a la que todas las represiones de la vida se le hacen carne cuando debe interpretar los dos papeles principales de “El lago de los cisnes”. Retomando mis palabras anteriores: no es una película necesaria, pero sí es una experiencia cinematográfica jugosa. 8 Aires.

-“Sucker punch, mundo surreal”: Zack Snyder había empezado bien su carrera, con una dignísima remake de “El amanecer de los muertos”. Luego, con las épicas de historieta “300” y “Watchmen”, recibió algunos palos de la crítica, y lo mismo cuando se diversificó hacia la animación con “Ga-Hoole: la leyenda de los guardianes”. La cosa es que hasta ahora no había realizado ningún proyecto de argumento original, y aquí se despachó con su propia “Citizen Kane”: una película en la que trató de meter TODO, tanto argumental como estilísticamente. Cine dentro del cine, protagonistas femeninas de armas tomar que sin embargo son usadas visualmente como objetos, elaboradísimas escenas de acción con tomas largas y efectos especiales increíbles que sólo logran provocar aburrimiento, un uso “pseudo-original” de la música pop que es puro cancherismo. Al menos es una película personal. Pero muy fallida, y es una lástima dada la amplia gama de recursos que el tipo desaprovecha. 3 Aires.

-“Fase 7”: excursión del cine argentino en el terreno de la comedia apocalíptica y violenta. Daniel Hendler es el protagonista perfecto, y el humorista Yayo se luce. El único problema es que la mezcla de géneros no le hace tan bien al film, porque no se termina de disfrutar como una comedia ni como un film serio. No es que deba ser una cosa o la otra, pero la mezcla no termina de cuajar del todo. 6 Aires.

-“La vida útil”: aunque se estrenó más tarde la ubico en este lugar porque la vi antes, en el Festival de Cine de Buenos Aires. Y la verdad es que esta película uruguaya en blanco y negro y filmada en el humilde formato de 4 × 3 se merece las loas que recibió. El cineclubista Federico Veiroj hace de sí mismo, aunque poco importa cómo es él en realidad; lo importante es que el personaje genera el suficiente interés como para que nos entristezcamos con él cuando el cine donde trabaja se venga a menos y luego nos alegremos al descubrir junto con él que sí, hay vida más allá de la sala de cine. 9 Aires.

-“Vaquero”: otra que se estrenó después pero sitúo en este punto por haberla visto antes, en el Festival de Cine. Debut directorial de Juan Minujín, una película sobre un actor de segunda que se cree de primera. Lo que pinta sobre los actores parece ser muy realista: el protagonista tiene un ego gigante y al mismo tiempo se odia a sí mismo, lo cual también hace que tenga un odio generalizado hacia el mundo exterior. Lo cual también genera una falta de empatía que hizo que a mí no me copara tanto el film. 6 Aires.

-“Torrente 4: lethal crisis”: otra que se estrenó después pero sitúo en este punto por haberla visto antes, en el Festival de Cine. Y la vi sin haber visto las partes 2 y 3, ya que un “ma sí” me llevó a suponer que aquí no habría tanto cuidado en una continuidad o en personajes recurrentes. Lo recurrente es Torrente (uau, encima rima): el policía reaccionario está más Torrente que nunca, y la película mantiene su linaje, es decir: y humor políticamente incorrecto y ausencia de cualquier atisbo de “alta cultura”. El 3-D aquí es sólo un truquito, pero no está mal que así sea en una película que se propone autoconscientemente como de explotation. Lo malo de todo el asunto es que el film no es todo lo divertido que debería ser. 5 Aires.

-“Medianeras”: otra que se estrenó después pero sitúo en este punto por haberla visto antes, en el Festival de Cine. Una comedia romántica argentina que se suma cómodamente al subgénero típicamente yanqui de “comedias modernas inteligentes un poco cínicas pero con un melancólico corazón” (onda “Eterno resplandor de una mente sin recuerdos” o “500 días con ella”). Funciona muy bien y tiene su encanto, sin ser nada del otro mundo. 8 Aires.

-“El estudiante”: otra que se estrenó después pero sitúo en este punto por haberla visto antes, en el Festival de Cine. Desde antes de su primera proyección ya se perfilaba como el film argentino del año, y esos juicios previos no eran exagerados. Un verdadero clásico moderno con toda la relevancia y potencia narrativa de un “Citizen Kane” (ya son dos veces que menciono ese film en las reseñas de este año), con un protagónico consagratorio de Esteban Lamothe y una mirada desencantada del mundo de la militancia universitaria. O de la política, lo cual es lo mismo. Ah, y ante la duda: sí, soy de los que opinan que tiene un gran final. 10 Aires.

-“Metrópolis”: el orgullo argentino. O sea, el film es alemán y en su momento se le habían hecho varios cortes, con lo cual ya no existía ninguna copia completa que respetara la duración original, pero hace un par de años se encontró en Argentina una versión “completísima” que resultó haber salido de Alemania antes del momento en que se hicieron aquellos cortes. Con lo cual, en el Festival de Cine (y luego en el Malba durante varios meses) se pasó esta versión del influyente clásico de ciencia ficción que, fuera de joda, era como verla por primera vez. Los personajes estaban mucho más desarrollados, sus comportamientos tenían más sentido, la narración respiraba mejor... y todo lo que ya conocíamos seguía siendo tan fascinante como antes. 10 Aires.

-“Le quattro volte”: otra que se estrenó después pero sitúo en este punto por haberla visto antes, en el Festival de Cine. Un pequeño film que describe diversas viñetas en un pueblito de Italia y que, casi sin protagonistas y con un énfasis en la naturaleza y los animales, parece un documental, pero no. Con mucho humor y unas increíbles tomas largas que dan pie a que los perros y cabras desplieguen todo su carisma, ésta fue sin duda una de las cinco mejores películas del año. 10 Aires.

-“La cueva de los sueños olvidados”: otra que se estrenó después pero sitúo en este punto por haberla visto antes, en el Festival de Cine. Un documental de Werner Herzog en 3-D que muestra una visita única a las cuevas de Chauvet, en Francia, donde se encuentran las pinturas rupestres más antiguas jamás descubiertas. Y es un típico documental de Herzog, o sea: algo interesantísimo por la pasión entomológica que pone al narrar el objeto de estudio, por los desvaríos personales que le imprime y por los sujetos particulares que descubre en su viaje. A veces se notaba que el 3-D era un efecto de post-producción no muy bien logrado, pero al menos en la filmación en sí de las cuevas lograba transmitir la palpabilidad y relieve que el tipo se propuso. 8 Aires.

-“Río”: del creador de la saga “La era de hielo” llega esta película de la que de antemano yo no esperaba mucho. Primero, porque la saga mencionada no me parece nada especial, y segundo, porque un film de animación ambientado en Río de Janeiro y protagonizado por pajarracos parecía una típica ocasión para mostrar un Brasil for export, es decir, colorido, carnavalesco y con favelas que simplemente funcionaran como “color local”. Y algo de eso hay, o mejor dicho, mucho de eso hay, pero la película zafa del bochorno simplemente por su pulsión narrativa y, sí, su esplendor visual. Al no pretender ser una descripción realista y seria de Río, se le perdona todo en pos del entretenimiento, y la verdad es que es entretenida. 7 Aires.

-“Thor”: el trailer me había dado ganas, y el film superó mis expectativas. Una película clásica de superhéroe con un humor de “pez fuera del agua” al mejor estilo Superman, pero también con un amor y nobleza que son los que tiene que aprender el protagonista para hacerse digno de manejar el martillo que le otorga poderes. Nadie esperaba que Kenneth Brannagh entregara como director un blockbuster tan fresco y con uso tan juicioso de los efectos especiales, pero la verdad es que el resultado es admirable, visualmente hermoso, con actuaciones precisas y un villano carismático y con motivaciones que podemos comprender. 8 Aires.

-“Revolución: el cruce de los Andes”: el film oficial/oficialista sobre San Martín. Aunque no tanto, lo cual está bueno: la película no es una biopic del prócer argentino, sino que narra puntualmente el cruce de los Andes y la batalla de Chacabuco, y lo hace desde el punto de vista de un combatiente “inexperto, ficticio y anónimo”, lo cual no es ninguna novedad para una épica, pero sí es bienvenido para el cine argentino. La fotografía y la acción cumplen: es un film eficiente en su género aunque debo decir que no me conmovió en la medida que esperaba (quizás había ido demasiado bien predispuesto por comentarios de conocidos míos que la habían visto). 7 Aires.

-“Los Marziano”: la prestigiosa Ana Katz (“El juego de la silla”, “Una novia errante”) dirige su primer film con actores bien “mainstream” (Guillermo Francella, Arturo Puig, Mercedes Morán, Rita Cortese) y sigue recibiendo elogios. Es cierto que logra una narración popular sin perder inteligencia, pero yo esperaba que me gustara más. Aún así, esta comedia dramática sobre los desencuentros entre dos hermanos distanciados es humilde y merece verse. 7 Aires.

-“Gnomeo y Julieta”: film de animación que transporta la historia de Romeo y Julieta al ambiente de... enanos de jardín. Sí, una comedia sobre dos bandos enfrentados con algunas referencias al propio Shakespeare y reflexiones sobre cómo debería terminar realmente esta mítica obra. Buen intento de hacer algo original, pero no deja de ser una simple película cuasi-infantil con no mucha relevancia. 6 Aires.

-“La casa del demonio”: del director de “El juego del miedo” se podía esperar un film de “porn horror”, o sea, esas cosas sadísticas y visualmente explícitas que pululan desde hace algunos años, con lo cual fue una sorpresa que dirigiera este film austero y “clásico” sobre una familia acosada por sucesos sobrenaturales al mejor estilo “Poltergeist”. Una película que mete miedo con buenas armas. 8 Aires.

-“Scream 4”: once años después de la tercera parte regresa esta saga de Wes Craven, y al menos es mejor que el film anterior de la serie. Si cada film de “Scream” debe reflejar el posmodernismo de su época, entonces esta película acierta de a ratos, con su constante alusión a la cultura youtube donde todos somos famosos. Con respecto a los personajes y la historia en sí, es un digno regreso y nada más, aunque está bien logrado el equilibrio entre los protagonistas de antes y los “nuevos”. Hacia el final se pone muy buena y hasta parece que el film va a presentar un aspecto original y novedoso, pero no, es una ilusión que dura poco. 6 Aires.

-“X-Men: primera generación”: después del gran fiasco de la precuela “Wolverine” llega otra precuela de esta saga, pero ésta es buena. En una de las ochocientas actuaciones que dio en el último par de años, Michael Fassbender se luce como Erik Leshner, el judío que quiere vengar la muerte de su madre y encontrar a quienes se quisieron aprovechar de sus poderes en la Segunda Guerra Mundial. En su camino se encuentra con Charles Xavier, que todavía no es un pelado aburrido y postrado, sino un joven con algo de canchero y de mujeriego, y ambos unirán sus fuerzas para enfrentarse a los malos. Un espíritu de intriga internacional a lo James Bond sobrevuela este film, lo cual lo hace muy entretenido, y la actuación de Fassbender logra atrapar y hasta emocionar. 8 Aires.

-“Piratas del Caribe: navegando aguas misteriosas”: esta saga se había cerrado a la perfección con la tercera parte, pero los estudios Disney siguen exprimiendo al personaje de Jack Sparrow, que ya aburre un poco. Y encima ya no están Orlando Bloom y Keira Knightley (aunque muchos los critiquen, yo creo que tenían carisma en los otros films de la serie). Y encima el cambio de director (del imaginativo Gore Verbinski al aburrido Rob Marshall) tampoco ayuda. Y encima la coprotagonista es Penélope Cruz, que es buena actriz en películas españolas pero cuando habla inglés dan ganas de matarla. Y encima, para tener un costado romántico, hay un subplot sobre un hombre de fe que se enamora de una sirena y... ya ni recuerdo. 5 Aires.

-“Hanna”: cuatro años después de “Expiación, deseo y pecado”, Joe Wright vuelve a dirigir a la joven Saoirse Ronan, que aquí ya es prácticamente una adolescente y esta vez tiene el rol protagónico central en esta historia de una joven que vive aislada con su padre y entrenada para cualquier tipo de amenaza. Con el correr del metraje se irá develando el porqué de ese entrenamiento y el misterio que rodea a su familia. Y además la trama le dará la posibilidad de relacionarse con el mundo exterior, lo cual otorga uno de los mayores puntos de interés y humor, ya que ella vivió como ermitaña toda su vida. El otro gran punto de interés es la puesta en escena de Wright, que vuelve a mostrar que es un estilista y organiza planos largos y/o de intricado montaje que valía mucho la pena ver en la pantalla grande de un cine. Eric Bana y Cate Blanchett completan el elenco, con lo cual no parecería faltar nada para que el film sea un festín, y sin embargo no es todo lo genial o disfrutable que podría ser. 7 Aires.

-“Aballay, el hombre sin miedo”: este film de Fernando Spiner recibió varios elogios, y es al menos un western interesante que se puede ver. Pero no es la obra maestra que muchos vaticinaban. Pablo Cedrón, como siempre, es un capo. 6 Aires.

-“Kung-fu panda 2”: bastante mejor que la original, esta secuela tiene un mayor desarrollo del personaje protagónico y, a pesar de haber mucho humor, de alguna manera la historia que se cuenta es más “seria”. Visualmente espectacular, y con un gran villano con la voz de Gary Oldman (que hace de un pavorreal; por fin Dreamworks aprendió que tenía que dibujar personajes que no sean iguales a los actores que le ponen la voz). Hay algunos momentos realmente emocionantes, como uno tan simple que sorprende: el protagonista, que se dispone a entrar en batalla ayudado por sus guerreros amigos, les grita en cámara lenta “I love you guys!!!”. 8 Aires.

-“Ocho minutos antes de morir”: una de las sorpresas del año, aunque no lo debería haber sido teniendo en cuenta que el director es Duncan Jones (hijo de David Bowie), quien había dirigido el clásico moderno “Moon” (que todavía no vi, pero sé que es archimítica). Aquí Jake Gyllenhaal pone toda la pasta de héroe para hacer de un marine que trabaja en una suerte de sistema de realidad virtual para encontrar sospechosos en un tren que está a punto de explotar por una bomba de un terrorista. No se puede hablar mucho de cómo funciona ese sistema para no arruinar la originalidad del film, que a su vez va presentando otras sorpresas, y lo increíble es que ninguna parece forzada. Un thriller triste y optimista al mismo tiempo, emocionante y atrapante. 8 Aires.

-“Cars 2”: la primera gran decepción de los estudios Pixar. Ya desde el trailer se percibía que este film no tendría nada del encanto y la maravilla de las anteriores películas de este estudio, pero uno se esperanzaba pensando que el trailer simplemente era desafortunado. No; era muy representativo del film. Donde la primera era una genial versión animada de “Doctor Hollywood”, la secuela se vuelve una película de espionaje, pero no hay nada de malo en eso. Donde el protagonista era el Rayo McQueen con la voz de Owen Wilson, ahora es el tontuelo de Mate, pero tampoco hay nada de malo en eso. Lo malo es que el film no respira alegría, y es “solamente” una entretenida y graciosa aventura al estilo de las de Dreamworks. Una pena. 5 Aires.

-“El túnel de los huesos”: Raúl Taibo es el protagonista de este film argentino sobre un grupo de presos que planea una fuga. La historia logra sumar todos los atributos de este género, sin ser tampoco uno de los mejores exponentes que hayan existido. 7 Aires.

-“Atrapada”: si no contamos el film para TV “Cigarette burns”, pasaron nueve años entre la anterior película de John Carpenter y ésta. Y como la anterior (“Fantasmas de Marte”) no se había estrenado en Argentina, parecían siglos. El regreso del maestro del terror fue aclamado por gran parte de la crítica y recibido con algo de rabia por otros, quizás por la desaprovechada oportunidad de hacer algo distinto con el género de “chica atrapada en un loquero donde alguien está cometiendo asesinatos”. Yo me encuentro en un punto medio: es cierto que el film transcurre con todo el estilo clásico que uno ansía de Carpenter, pero también es verdad que no tiene nada de especial ni particularmente atrapante. 7 Aires.

-“Harry Potter y las reliquias de la muerte, parte 2”: diez años después de la primera parte, llega el final. Y logra posicionarse como el mejor film de la saga después de “Harry Potter y el prisionero de Azkabán”, esa genialidad de Alfonso Gómez Cuarón. El motivo por el que esta conclusión es de las mejores radica justamente en la partición en dos que se hizo de la última novela. Nadie que no haya visto los films anteriores entenderá mucho lo que sucede en ésta, pero se supone que si forma parte de una serie, HAY que ver las anteriores. Así que, tomando en cuenta eso, llegamos al hecho de que en esta octava parte se pierde menos tiempo en exponer información y se gana verdadera emoción, verdadero cine (el comienzo, con una simple y misteriosa conversación entre Harry y un duende, es antológico). Además, Daniel Radcliffe vuelve a entregar una actuación con carisma y que logra identificar al espectador con el protagonista (siempre opiné eso de él por más críticas que recibiera). 7 Aires.

-“Transformers: el lado oscuro de la Luna”: el nefasto Michael Bay (“Armageddon”, “Pearl Harbor”) se pasó al chiche del 3-D y, paradójicamente, eso lo obligó a sosegar su inentendible estilo de filmar la acción, para así lograr escenas que no induzcan al dolor de cabeza en este formato en que uno debe llevar anteojos todo el tiempo. Esto logra que el film sea más comprensible que aquella bazofia que fue la segunda parte de esta saga, y además es mejor que ella porque su humor es un poco menos racista y simplón. La verdad es que algunas escenas de acción pagan el precio de la entrada, pero es claro que ése es el único motivo para ver el film; no hay personajes, no hay espíritu de aventura, no hay criterio de edición, y hay mucho asqueroso patriotismo y estética cool. 4 Aires.

-“Super 8”: de J.J. Abrams siempre espero cosas buenas, ya sea como director (“Misión imposible III”, “Star trek” y algunos capítulos de “Lost”) o como productor (“Cloverfield”, “Déjame entrar”). Por si quedaban dudas de que una enorme fuente de inspiración para él es el cine de Steven Spielberg, aquí el tipo emula el estilo de las películas producidas y/o dirigidas por Spielberg en la década del ochenta, y de otros films de esa época protagonizados por niños (“E.T.”, “Gremlins”, “Cuenta conmigo”, “Los Goonies”). Y le sale bien: los jóvenes actores están espectaculares y son el verdadero corazón de un film que muchos tomaron sólo como “una de ciencia ficción”, sin darse cuenta de que eso era el McGuffin, es decir, la excusa para narrar la historia de un pibe que debe superar la muerte de su madre al mismo tiempo que empieza a enamorarse. Ah, Michael Giacchino entrega una de sus mejores partituras. 9 Aires.

-“Capitán América: el primer Vengador”: aunque “Thor” sea mi favorita de esta saga de los superhéroes apodados “The Avengers”, probablemente “Capitán América” sea una mejor película. No hay énfasis en el aspecto “superhéroe” del protagonista, sino que es básicamente un film de aventuras y de guerra en donde simplemente se da la circunstancia de que el protagonista es un superhéroe. La película tiene todos los toques clásicos de ambientación y humor que Joe Johnston (“Jumanji”, “Querida, encogí a los niños”, “Jurassic Park III”, “Hidalgo”, “El hombre lobo”) ya le había imprimido a su otro film ambientado en esa época, la gran “Rocketeer”. Chris Evans finalmente entrega una actuación digna, y el resto del reparto está igual de preciso. Con estética de historieta y corazón de niño, esta fue una de las películas de género más disfrutables del año. 8 Aires.

-“El planeta de los simios: (r)evolución”: impresionante sorpresa, pues nadie esperaba nada de un nuevo reboot de esta saga. Aquí se cuenta la historia de cómo los simios (o al menos un grupo de ellos) llegan a desarrollar inteligencia e independencia de los humanos, y uno de los motivos de que el film funcione es que nos hace identificar con un mono (genialmente interpretado con la técnica de motion capture por Andy Serkis). El film muestra lo obvio: si los animales adquirieran la abstracción e inteligencia que tienen los seres humanos, se darían cuenta de que están siendo sometidos como esclavos, dejarían de lado cualquier comodidad y buscarían unirse para ser libres. Y, a pesar de que esta idea sea obvia, se desarrolla con un pulso narrativo genial, sin apuros y con mucho talento visual. Tan ensimismados nos sentimos en la historia que nos olvidamos de que en la película podía suceder algo particular que, cuando en efecto sucede... les aseguro que la sala de cine queda enmudecida de sorpresa y maravilla. Uno de los momentos del año, y uno de los films del año. 8 Aires.

-“Cowboys & aliens”: el título auguraba un pastiche posmoderno con mucho de desenfado, pero la película es muy tradicional, por la sencilla razón de que es realmente un western (sólo que con elementos de ciencia ficción). Daniel Craig sigue explotando su estampa de héroe taciturno, y Harrison Ford vuelve al cine de género en el papel de un sheriff casi villanesco pero con un cierto honor en su interior. En el reparto también se lucen mucho Clancy Brown, Adam Beach y Sam Rockwell, y todo confluye para entregar una agradable historia clásica de aventura y misterio. 7 Aires.

-“No le temas a la oscuridad”: Guillermo del Toro produjo esta remake de un clásico film de terror hecho originalmente para televisión. Y esta nueva versión pone toda la carne al asador si de meter miedo hablamos. Katie Holmes finalmente presenta una actuación con la que nos podamos identificar, como la nueva esposa de un hombre cuya hija se hace amiga de criaturas muy extrañas en la casa a la que se mudan... Si bien no es creíble la poca atención que le demanda el padre a las preocupaciones de las protagonistas femeninas, eso no echa por la borda los aciertos del film. 7 Aires.

-“Damas en guerra”: no la vi en cine pero la vi, así que entra en esta lista. Una nueva comedia de la factoría de Judd Appatow, la novedad es que está protagonizada (y guionada) por una mujer, la ex-humorista de Saturday Night Live Kristen Wiig. Muchos odian a esta actriz, pero a mí me cae bien en general, y también en particular en este film, donde hace de una perdedora cuya mejor amiga se va a casar. Más allá del natural humor que se despliega a partir de la despedida de soltera, la angustia de sentirse sin rumbo sobrevuela esta película, lo cual la hace mucho más humana y efectiva. 8 Aires.

-“Linterna Verde”: en el 2011 los films de superhéroes fueron por lo general muy buenos, pero ésta es la excepción. A pesar de que Ryan Reynolds hace lo posible para generar empatía como el rebelde Hal Jordan, que de la noche a la mañana adquiere poderes gracias a un anillo extraterrestre, la construcción de personajes no está a la altura de “Thor”, “Capitán América” o “X-Men: primera generación”. Pero como los efectos especiales son muy buenos, la estructura del film es una clásica relectura de “Superman” y Reynolds no es del todo antipático, terminé disfrutándola, con algo de placer culposo. 5 Aires.

-“Apollo 18”: cada tanto el género de “found footage” intenta dar algo original, y ése es el caso de esta película de terror que muestra las supuestas filmaciones de una misión lunar de la década del 70 que “salió mal” por motivos terroríficos. La película logra generar terror de manera muy efectiva en algunos momentos, aunque, a diferencia de algo como “Rec”, deja de ser interesante en los momentos en que no hay tensión. 7 Aires.

-“Sin límites”: Bradley Cooper hace de un escritor al que le empieza a ir bien a partir de una droga que potencia el 100% de su cerebro. Algunos personajes incurren en comportamientos poco lógicos, lo cual resiente un poco el resultado del film. Y además Cooper tiene un cancherismo que no cae bien a todo el mundo, y que aquí se contagia a la película en sí. Entretiene y nada más. 5 Aires.

-“Noche de miedo”: remake del clásico de terror de los 80s “La hora del espanto”, los atractivos de esta nueva versión son básicamente tres: los adelantos técnicos (que incluyen no sólo a los efectos especiales, sino a la posibilidad de ver el film en 3-D), la personificación de Colin Farrell como el sangriento y seductor villano y la aparición de David Tennant (el actual Dr. Who) como el cínico y cobarde cazavampiros que debe guiar al protagonista. La película se disfruta por estos factores, y no hay por qué compararla con la versión anterior (de hecho, si lo hacemos, pierde, ya que aquélla, con menos fuegos artificiales, entregaba una historia más clásica y atrapante). 7 Aires.

-“Destino final 5”: después de la decepcionante cuarta entrega de la saga, la franquicia retoma sus formas con este film, el mejor desde las primeras dos entregas. El accidente del comienzo de la película está filmado con verdadera tensión y maestría, pero eso no debería sorprender, ya que de eso se trata esta serie: cada momento previo a una muerte tiene una fotografía y montaje que le sacan el jugo al máximo a las posibilidades de provocar tensión que tiene el cine. Los personajes siguen sin existir, pero, como en las anteriores películas, eso no importa demasiado. 6 Aires.

-“Top Gun”: otro reestreno digital de una mítica película ochentosa, aunque, esta vez, no de la misma calidad que “Volver al futuro”. Sin embargo, ver este film en cine fue casi como una bocanada de aire fresco, ya que, acostumbrado a burlarme de él, defenestrarlo y considerarlo aburrido, descubrí que en pantalla grande la cosa funciona muy bien. Está llena de lugares comunes, sí, pero aún así tiene vida, y cualquiera de las tomas en que aparecen aviones volando está filmada con ambición y verdadero sentido del espectáculo. Se ve que todo lo que yo precisaba para aceptar más este film era verlo como se debe. Tampoco digamos que es una obra maestra: 6 Aires.

-“El árbol de la vida”: desde que hace unos años Terrence Malick volvió al cine con todo, cada uno de sus films es venerado y defenestrado por igual, pero nunca deja indiferente. Esta vez se trata de la historia de una familia a mediados del siglo XX vivida desde el punto de vista de uno de los hijos, que adora a su madre y mantiene resentimiento hacia su padre por la educación severa que éste imparte. Con su profusión de voces en off, reflexiones sobre los sentimientos y el sentido de la vida, un montaje descontracturado que provoca una relación íntima con lo que se ve (es inevitable que en la secuencia del crecimiento de los niños el espectador recuerde su propia infancia) y un uso ambicioso y solemne de la música (en particular en escenas que nos retrotraen al origen del universo y de nuestro planeta), la película funciona casi como paradigma del estilo de Malick. Muchos se fueron del cine, aburridos, y otros la acusaron de new age, pero, por más en contra que se esté, no se puede negar que hay un artista personal detrás de cámara, y que lo que hace no es muy tradicional que digamos. Para mí y para muchos, fue uno de los mejores estrenos comerciales del año. 10 Aires.

-“Detrás de las paredes”: una de las decepciones del año. Jim Sheridan (“Mi pie izquierdo”, “En el nombre del padre”) se sale de su zona de confort y entrega un thriller con elementos sobrenaturales. O mejor dicho: lo interesante del film es que durante gran parte de su transcurso uno no sabe si hay fantasmas o si se los está imaginando el protagonista, pero en la práctica eso no hace diferencia, o es casi lo mismo. La cosa es que las sorpresas de la película habían sido reveladas por un trailer realizado con mucha incompetencia; tengo la duda de si el film habría sido tan previsible si no fuera por ese factor. El resultado final es una película muy corta que no se disfruta mucho, por más que los protagonistas sean Daniel Craig, Rachel Weisz y Naomi Watts. 5 Aires.

-“Pina”: Wim Wenders volvió a recibir elogios de la crítica con este documental en 3-D sobre la fallecida coreógrafa Pina Bausch. Y la verdad es que el éxito tanto de crítica como de público me sorprende en este caso, ya que, sinceramente, no creo que sea para tanto. Es una película correctita, no un documental imprescindible, y la veneración que se le dio a su uso del 3-D fue exagerada. Incluso hay algo que es casi irrespetuoso o contraproducente: en medio de escenas de coreografías, la escena se corta para mostrarnos el testimonio de uno de los bailarines, y, por más interesante que sea lo que dice, ¡no me corten una escena musical en el medio! (y menos si se supone que quieren mostrar al público lo que era el trabajo de Pina Bausch o de sus discípulos). 7 Aires.

-“Gigantes de acero”: algo que en los papeles parecía un desastre resultó en la práctica un gran film, cosa sorprendente si se tiene en cuenta que su director es el mismo de “Más barato por docena” y la remake de “La Pantera Rosa”. Hugh Jackman entrega una clásica actuación de “chanta encantador” que debe hacerse cargo de un hijo al que no ve hace mucho; lo interesante es que ninguno de los dos tiene interés en esa relación, y la cosa sólo prospera “de casualidad”, siendo la pasión por el boxeo lo que los une. Como en el universo futurista del film el boxeo ya no es un deporte de hombres, sino de robots (los entrenadores simplemente los diseñan, los arman y los controlan), hay profusión de efectos especiales, que realmente se ven bien (ya que no hubo sólo robots generados por computadoras sino también animatronics). Todo conspira para hacer de ésta una película muy llevadera que hasta emociona un poco en su final. 8 Aires.

-“Medianoche en París”: después de varios años volví a ver un film de Woody Allen en cine, y esta vez no me decepcioné. Con esta película el tipo recupera el encanto de épocas mejores, y en particular la magia de pequeñas joyitas como “La rosa púrpura del Cairo”, ya que aquí también hay un elemento sobrenatural que le da al protagonista la posibilidad de vivir sus sueños. Y como el protagonista es Owen Wilson (uno de los actores más queribles con los que haya trabajado Allen) y sus sueños incluyen la ciudad de París, el film es un festín para los enamorados de ese lugar... y a los que no lo son, los enamora. Sí, es muy romántico, pero a mucha honra. 8 Aires.

-“El rey león”: otro reestreno, que se agarra del éxito de los reestrenos 3-D de las “Toy story” 1 y 2 del año anterior, aunque esta vez sin excusa de ninguna secuela (a partir de este caso se empezarían a reestrenar varios otros films de Disney en 3-D). La tercera dimensión no estaba usada de manera muy especial desde mi punto de vista (que en este caso contrasta con la opinión del público en general y de la crítica), pero el film por sí solo vale la experiencia. Una relectura de “Hamlet” en plan “animales de la sabana africana”, con muy buenos personajes de reparto, un gran espíritu de aventura, esplendor visual y muy buena música (por más archiescuchadas que sean sus canciones, no dejan de ser buenas). Y un villano de antología, que da a Jeremy Irons una oportunidad para chuparse los dedos. 9 Aires.

-“Ausente”: del director de “Plan B” se estrenó su siguiente film también en el Malba. Y esta vez el resultado me gustó más. Quizás por el hecho de que sus dos protagonistas me parecieran interesantes y por el grado de tensión logrado, este film logró atraparme. 7 Aires.

-“Contagio”: once años después de “Traffic”, Steven Soderbergh vuelve con otro “film serio y multiestelar sobre un flagelo importante abordado desde distintos puntos de vista y lugares del planeta”. En este caso el tema no es el tráfico de drogas, sino una epidemia, y cómo distintos grupos humanos lidian con ella, desde médicos, bloggers y funcionarios hasta los pocos que parecen ser inexplicablemente inmunes. A pesar de tener un protagonismo repartido, casi todos los personajes funcionan (salvo quizás el sensacionalista inglés de Jude Law). El estilo sigue siendo distanciado, frío y para nada triunfalista, lo cual es acertado para este género que podría denominarse “estudio clínico”. El final, de todos modos, tiene algo de conmovedor. 7 Aires.

-“Glee”: nunca vi la serie, pero, luego de haberla considerado prejuiciosamente como una telenovelucha musical de cuarta, cambié de opinión y me entró curiosidad por verla. Esto se debe un poco a las buenas críticas que leí y al universo que muestra el film, que es el de una novela, sí, pero tal vez de las buenas y sin ninguna vergüenza. Por otra parte, el supuesto registro documental del film es jugoso: se presenta un recital de los protagonistas de la serie como si los personajes (y no los actores) fueran los que cantan... lo cual hace este film un musical, pero no un documental. Nada de eso: una chiclosa ficción, intercalada con segmentos donde fans de la serie explican cómo ésta les cambió la vida y les dio más confianza y vitorean a sus personajes favoritos (¿Estos segmentos sí serán verdaderos registros documentales? Misterios del posmodernismo). 7 Aires.

-“Los tres mosqueteros”: del rey de los films clase-B en la actualidad, Paul W.S. Anderson (responsable de “Resident evil”, “Alien vs. Depredador” y “Mortal Kombat”) llega esta adaptación del clásico de Alejandro Dumas en una versión que, más allá de ser en 3-D y contener escenas espectaculares que no eran precisamente el espíritu de la novela original, tiene un aire de aventuras que la acerca, sino a Dumas, al menos al género cinematográfico de matinée del cual el film pretende formar parte. Hay humor, está Milla Jovovich y, lamentablemente, hay algunos personajes desaprovechados o mal actuados (el villano de Orlando Bloom, el mismísimo protagonista D’Artagnan), pero el balance es sorpresivamente positivo. 6 Aires.

-“Peter Gabriel & New Blood Orchestra”: sólo en algunos cines se estrenó este recital de Peter Gabriel filmado en 3-D, y debo decir que me pareció uno de los usos más “artísticos” del 3-D que he visto hasta la fecha, ya que el film combina distintos colores, profundidades de campo, sobreimpresiones visuales y filmaciones desde el punto de vista del propio Gabriel para lograr algo único, no simplemente “un concierto filmado”. Otro factor que hace especial a este proyecto es que pertenece a la hasta ahora última gira de Gabriel, en donde los covers de su último disco y las canciones de la etapa anterior de su carrera son interpretados por una orquesta sinfónica que le agrega pompa y dramatismo a muchas composiciones. Si a uno le gusta su música (o sea, si uno tiene buen gusto), la cosa se disfruta con creces. 8 Aires.

-“De caravana”: una comedia cordobesa ambientada en el mundo de las bailantas, realizada con unas ganas de comerse todo lo que se encuentre en el camino y mostrar una pasión por el cine y sus personajes que sorprenden. Hay humor, personajes geniales y una fotografía cuidada al milímetro que, como en pocos casos que yo haya visto, presenta una enorme distancia entre su perfección y su ostensión (es decir, nadie diría que es una película preciosista; es más, muchos ni se percatarían de lo largas y elaboradas que son varias tomas). Y esa distancia también es un acierto, ya que el film nunca se siente como un logro técnico, sino como una aventura espontánea, sucia, visceral y totalmente viva. 10 Aires.

-“Violeta se fue a los cielos”: siete años después de “Machuca”, su director vuelve con otra película de temática muy específicamente chilena (pero al mismo tiempo universal, como todas las grandes películas). Esta vez se trata de un biopic sobre la música Violeta Parra, pero no es una biografía “normal”; lo más parecido a ella que se me ocurre es el film “I’m not there”, aquel caleidoscopio donde varios actores encarnaban distintos aspectos de la vida y obra de Bob Dylan. Sin llegar a esos extremos, aquí la trama va y viene en el tiempo y transmite un perfecto mix entre la vida personal de Violeta Parra, su pensamiento, su contexto, su obra... y hasta la intensidad con la que ella emanaba su obra. La protagonista es muy parecida físicamente y logra un timbre vocal muy similar, pero eso es anecdótico frente al hecho de que logra transmitir toda la vida, pasión, dolor, amor y furia de aquella mujer. 8 Aires.

-“Antes del estreno”: por lo que leí, esto es algo así como una versión argentina de “Una mujer bajo influencia”, mítica película de John Casavettes que todavía no vi. Aquí Érica Rivas despliega todo su histrionismo haciendo de una actriz archinerviosa por la próxima obra que protagonizará, y el espectador ve su mundo un día antes del estreno, en su casa de campo junto con su esposo (también artista), su hija y algunos invitados. Ciertas hipocresías del medio y la necesidad de validación que sienten algunos actores se transmiten a la perfección; por otra parte, la brillante sucesión de planos secuencia y la muy buena dirección de actores (incluido Nahuel Mutti, quien generalmente está subvalorado) hacen de ésta una película que se sigue con atención, tensión y hasta cariño por los personajes, por más que se nos muestren muchas de sus miserias. 8 Aires.

-“La piel que habito”: Pedro Almodóvar sigue demostrando que su filmografía es una perfecta, española y personal versión del espíritu de Douglas Sirk y Brian De Palma. En este caso, el laberíntico guión cuenta la historia de un científico y una mujer que tiene prisionera, y va hacia adelante y hacia atrás en el tiempo, sin ninguna barrera autoimpuesta que no sea la de narrar un buen cuento de la manera más cinematográfica posible (o sea, de la mejor manera posible). Esa manera incluye un espíritu lúdico y honesto que nace de las actuaciones de Antonio Banderas, Elena Anaya y el resto del reparto (en donde también se luce Marisa Paredes), la música de Alberto Iglesias y un uso de la fotografía y el montaje que acentúa lo más melodramático de un buen melodrama. El momento final del film sorprende por su bajo perfil, pero lo aplaudo justamente por eso; no hace falta continuar una escena sólo porque eso dictarían los cánones regulares, así que la historia puede perfectamente detenerse allí. Si no existiera “Hable con ella”, quizás ésta sería la mejor película de Almodóvar. 9 Aires.

-“Happy Feet, el pingüino 2”: la primera había sido tan venerada por la crítica que cuando la vi me decepcionó un poco. Y con esta secuela sucede lo mismo. La animación es excelente, pero los personajes no provocan interés, excepto por dos peces cuasifumones con las voces de Matt Damon y Brad Pitt, que, en sus charlas sobre el sentido de la vida, revelan la filosofía humanista del film. Es lo único que llama la atención en este film cuasinoño. 5 Aires.

-“El padrino”: casi llegando a su 40º aniversario se reestrena esta gran joya del cine. En proyección digital como casi todos los reestrenos de hoy en día, pero un digital aceptable y hasta aplaudible. Sí, Marlon Brando está genial como Vito Corleone (realmente nos hace sentir que es un viejo, cuando en realidad tenía 48 años), pero el verdadero protagonista del film siempre fue y será Al Pacino como su taciturno hijo Michael, quien empieza alejado de los negocios familiares (léase mafia) y termina instaurando el nuevo orden. Francis Ford Coppola sorprendió a todos (y sigue sorprendiendo) con un montaje imaginativo, una ambientación perfecta y una dirección de actores que da lucimiento hasta al personaje más pequeño. 10 Aires, ¿o esperaban otra cosa?

-“Gato con Botas”: del director de la tercera parte de la franquicia “Shrek” (que es justamente la peor) llega este derivado que es mucho mejor que cualquier película de aquella saga. En esta ¿precuela?, el protagonista es el gato con la voz de Antonio Banderas, y esta vez no hay mucho chiste alusivo a escenas famosas de la historia del cine o a la cultura pop moderna, sino que, lisa y llanamente, se quiere contar una historia de aventuras y punto. Y se lo consigue. Si bien el universo en teoría es el mismo de Shrek, los personajes tienen más carnadura humana (aunque sean un gato, una gata y un huevo), la aventura se siente fresca y hasta el villano tiene motivaciones interesantes y catárticas. 8 Aires.

-“Las acacias”: pequeña road-movie argentina que resultó un (pequeño) suceso, lo cual no es tan raro si se tiene en cuenta su espíritu amable y “tierno” al estilo de las historias mínimas de Carlos Sorín. Sólo que en este caso el éxito es más elogiable, porque parece menos construido, menos “para vender”. El trío protagonista es excelente. 9 Aires.

-“Larry Crowne”: no la vi en cine, pero la vi, así que entra en esta lista. El regreso de Tom Hanks a la dirección quince años después de “¡Eso que tú haces!” es, como aquella, una comedia al estilo del Hollywood clásico, y, también como aquella logra algo de la magia buscada, aunque sin llegar a las alturas de otros films con Hanks que él no dirigió, como “Sintonía de amor” o “Quisiera ser grande”. También como aquella, fue muy bien recibida por la crítica especializada (exageradamente desde mi punto de vista... también como aquella). Hanks es un hombre que se queda sin trabajo y asiste a unos cursos que dicta Julia Roberts. Ambos están muy bien, pero el reparto, si bien pretende ser muy heterogéneo e interesante, no está tan a la altura. 7 Aires.

-“Rápidos y furiosos 5in control”: no había visto ninguna de esta saga de acción, sobre todo a partir de las malas críticas que recibieron, pero esta quinta parte obtuvo muy buenas reseñas, que la calificaron de realmente entretenida y con menos tonterías cool que las anteriores. Así que me puse a ver las anteriores para ponerme al día con los personajes y resulta que no llegué a tiempo para ver ésta en cine. Por suerte, meses después la repusieron en el Imax, lo cual fue una muy buena oportunidad para comprobar que, en efecto, se trata de un buen entretenimiento, donde Dwayne Johnson (antes The Rock) se suma con altura al reparto, y donde las escenas de acción hacen valer el precio de la entrada. 7 Aires.

-“Verdades verdaderas: la vida de Estela”: Susú Pecoraro hace de una Estela de Carlotto treinta y cinco años más joven, en la época en que su hija fue secuestrada por la dictadura militar y ella y su marido estaban en tensión constante por no saber si estaba viva o muerta (y luego por las marchas y el reclamo por la aparición de su nieto). Por suerte no hay mucho amarillismo ni olor a propaganda en el film (a lo sumo hay propaganda del trabajo de las Madres de la Plaza de Mayo, lo cual es natural, pero no vi ninguna obvia alusión al kirchnerismo, nada que dentro de 200 años pueda hacer pensar a un espectador “ey, esto sólo se entiende si es propaganda de un partido político de esa época”). Más allá de eso, el film logra hacernos sentir cómo era la época, pero siempre desde una estética televisiva, sin nada que lo distinga de una típica emisión biográfica. Naturalmente, mucha gente salió de verlo emocionada, pero eso tiene más que ver con sus experiencias personales y cercanía a lo narrado que con los valores artísticos del film. 5 Aires.

-“Juan y Eva”: otro film argentino que comparte algunas características con “Verdades verdaderas”, a saber: fue muy promocionado por el kirchnerismo (y su directora luego terminó dirigiendo el documental sobre Kirchner), intenta ser realista y mostrar la humanidad de personajes históricos, tiene una austera reconstrucción de época, buenas actuaciones protagónicas y una propuesta estética sin nada de particular. Es decir, nuevamente: un telefilme. Con buenas actuaciones (Osmar Núñez y Julieta Díaz tienen presencia, qué duda cabe) y algún desliz en el montaje que hace que nos cansemos de una melodía que suena en algunos momentos muy cercanos entre sí. Es original la idea de contar “sólo” la historia de cómo nació el amor entre Perón y Evita (y darle al film un marco temporal acotado, finalizándolo el 17 de octubre de 1945 y no, por ejemplo, con la muerte de ella) pero el resultado, a mi juicio, es un desperdicio de la oportunidad de contar una historia que emocione. Al menos a mí no me pareció un film intenso ni necesario. 5 Aires.

-“Loco y estúpido amor”: no la vi en cine, pero la vi, así que entra en esta lista. Una comedia con elementos de drama, elementos de film romántico y elementos de film “coral”, con un reparto encabezado por Steve Carrell y Ryan Gosling como un hombre recién separado y un joven que le enseñará a conquistar mujeres. La ex-esposa de Carrell es Julianne Moore; el principal interés romántico de Gosling es Emma Stone. Con lo cual tenemos un cuarteto de grandes actores que, como tienen química y un buen guión entre manos, llevan a buen puerto esta película. Ah, la niñera de Carrell (que está enamorada de él, y de quien está enamorado el hijo de Carrell) tiene carisma hasta las nubes. 8 Aires.

-“Un zoológico en casa”: no la vi en cine, pero la vi, así que entra en esta lista. Y por más que muchos celebraron este film como un regreso a las buenas formas en la carrera de Cameron Crowe (después del fracaso de sus últimos trabajos ficcionales, “Vanilla sky” y “Elisabethtown”), a mí no me pareció gran cosa. Es decir, tiene un espíritu humilde y actuaciones creíbles y queribles, pero no la magia que la equipararía a los mejores films de este género en la historia. ¿Cuál es el género? Es el género “viudo-que-cría-a-sus-hijos-genera-la-admiración-respeto-y-amor-de-los-que-lo-rodean-y-lleva-adelante-un-excéntrico-proyecto-de-vida” (en este caso, Matt Damon mudando a su familia a un zoológico). 6 Aires.

-“Copia certificada”: me la perdí en su momento pero la pude ver en un ciclo de “segunda oportunidad” en la sala Lugones. Había leído las reseñas más auspiciosas, a tal punto que temía salir decepcionado o encontrarme con una cuota de aburrido intelectualismo (su director Abbas Kiarostami hizo la “lenta” “El sabor de la cereza”, sí, pero debería haberme acordado de “Five” y su amor por las formas y el cine). Finalmente me rendí ante la evidencia y pasé a ser uno más de los que sitúan a “Copia certificada” en sus listas personales como la mejor película del año. Juliette Binoche y William Shimell (cantante lírico en una rara incursión como actor) dan brillantes actuaciones como un escritor y una mujer contratada para guiarlo por Italia... ¿o hay una relación preexistente entre ellos? El enigma sobrevuela la película, mientras ellos pasean y discuten sobre la vida, sobre el arte y sobre ellos mismos. Y la exquisita fotografía de largos planos secuencia nos permite relajarnos y seguirlos en su catártico periplo (otro hermoso caso de enorme distancia entre el milimétrico trabajo visual y la ostensidad de ese aspecto, es decir, nadie diría que lo bello de las imágenes o la fluidez de la cámara llaman la atención sobre sí mismos). 10 Aires. O quizás diez mil; es uno de los mejores films de la historia.

Saturday, June 09, 2012

Crónicas desde el Luna Park: Crosby, Stills & Nash en Argentina

“Duración: 90 minutos”. Eso era lo que decía el cupón de descuento que usaría para ver a una legendaria banda de rock que estaba pisando la Argentina por primera vez con un concierto en el Luna Park. “Qué lástima”, pensé, “ver a estos tipos míticos sólo por una hora y media”. Por suerte, el cupón se equivocaba...
Dentro del estadio alcancé a ver entre el público a varios argentinos que hacía 40 años que querían ver a este conjunto, como Rodolfo García (integrante de Almendra y Aquelarre) y Raúl Porchetto, y luego me enteraría de que también estaban entre el público Charly García, León Gieco, Nito Mestre, Fabiana Cantilo, Hilda Lizarazu... Era de esperar, ya que todos ellos mamaron de esta banda desde chicos. Y también era de esperar que, lamentablemente, entre el público hubiera varios espacios vacíos, pues no había habido mucha promoción, y además esa misma noche tocaba Noel Gallagher en otro estadio. Pero, como leí en varias crónicas, “todo aquel que sabía adónde había que estar, estaba en el Luna esa noche”.
Quince minutos después de la hora prevista, se apagaron las luces y entraron al escenario los músicos “sesionistas” y la atracción principal: Crosby, Stills & Nash, es decir, David Crosby (el gordito, pelado, con cara de bonachón y bigotes de fumón que había formado parte de The Byrds), Stephen Stills (quien integró la primera banda de Neil Young: Buffalo Springfield) y Graham Nash (ex cantante de The Hollies). “¡Por fin!” se le escuchó gritar a uno de ellos en perfecto castellano (no sé a cuál, pero quizás a Stills, ya que en varios momentos de la noche recurrió humorísticamente a este idioma), y acto seguido empezó la fiesta con “Carry on”, el primer tema de “Deja vu”, que es el primer álbum que el trío grabó con la colaboración de Neil Young (unión que cada vez que se repetía los hacía llamarse Crosby, Stills, Nash & Young). No sé qué esperaba el público, pero la fuerza rockera de la interpretación nos voló la cabeza a todos. Y, por supuesto, no está nada mal comenzar con “una bien conocida”. Siguiendo con ese criterio, los siguientes dos temas también fueron reliquias míticas de sus primeros discos: “Marrakesh Express” y “Long time gone”. Cuando Crosby cantó el primer verso de esta última (“It’s been a looooong time comin’...”), muchos que no la habían reconocido rompieron en aplausos. Paréntesis: si no vieron el film “Woodstock” (ganador del Oscar al mejor documental), háganlo ya, y se entenderá un poco más el aura mítica de esta canción.
Luego de esa gran seguidilla llegó el primer “no-clásico” de la noche: “Military madness”, del repertorio solista de Graham Nash. Fue uno de los varios momentos en donde el grupo dejó en claro su posición antibelicista que los acompaña desde su juventud hippie. Después volvieron a su “repertorio de grupo” con un tema que yo no conocía pero que resultó todo un hit (casi un “pop típico para radios”): “Southern cross”. Y luego llegó “Lay me down”, tema que forma parte del repertorio de Crosby & Nash como dúo. A continuación, Graham Nash volvió a su costado “comprometido” y regaló un tema reciente: “Almost gone (The ballad of Bradley Manning)”, canción en homenaje a un ex soldado yanqui disconforme con el ejército que fue apresado por develar secretos militares a Wikileaks.
Luego vino uno de los pocos clásicos que no conocía: “Bluebird”, de Buffalo Springfield. Pero cada vez me daba más cuenta de que este era un recital muy disfrutable incluso para alguien que no conociera ninguna canción. Básicamente, la música era genial y se notaba que los tipos disfrutaban lo que hacían y no estaban parados en un escenario sólo por dinero. Luego de esta canción se mandaron con “Wasted on the way”, otro agradable clasiquito en el que mostraron que son uno de los mejores exponentes en cuanto a armonías vocales se refieren. Y hasta se dieron el lujo de mostrar temas nuevos, como el que siguió, llamado “Radio”.
Después Nash, que era el que más oficiaba de interlocutor con el público, nos explicó que él es el que crea las melodías pegadizas, Stills es el que compone rock and roll y Crosby es el que escribe “the weird shit”. Y sí, fue el turno de una larga y jazzera versión de “Deja vu”, durante la cual hubo un momento de lucimiento para cada uno de los músicos “secundarios”. Incluso Nash tocó la armónica, momento muy aplaudido. Después de semejante apoteosis de aproximadamente 10 minutos, presentaron a los sesionistas (dos tecladistas, un baterista, un bajista y un guitarrista que también suelen acompañar a otros músicos como Jackson Browne, David Gilmour, Bruce Springsteen y Sting). Y luego llegó otro clásico, “Wooden ships”, que comienza de manera poco interesante para mi gusto pero se va poniendo uau. En vivo fue alargada con una gran zapada bien rockera, y los presentes nos terminamos de convencer de que Stephen Stills es uno de los mejores guitarristas del último medio siglo. Por otra parte, nadie parecía entender cómo era posible que el recital que estábamos presenciando superara de tal manera lo que habíamos esperado. Como ya había pasado hora y cuarto, yo temía que se acercara el final, pero, para alegría mía, Nash dijo “Nos vamos a tomar una pausa y volveremos en 20 minutos”. Era improbable que luego de esa pausa tocaran “sólo” 10 o 15 minutos, así que todavía quedaba mucho show...
Veinticinco minutos después, el grupo regresó, y fue el comienzo de un segmento acústico. La elegida para volver fue la hermosísima y aplaudida “Helplessly hoping”. Luego fue el turno de otra diatriba contra la guerra que forma parte de la carrera solista de Graham Nash: “In your name” (nacida del enojo de ver cómo muchos matan en nombre de Dios). Después avisaron que no suelen hacer covers, pues tienen un repertorio propio muy amplio, pero aún así harían uno: “Girl from the North country”, de Bob Dylan, una canción que yo había escuchado cantar a su propio creador en otro gran recital 9 días antes. Naturalmente para un grupo que se caracteriza por sus armonías vocales, sonó mucho más prolija y afinada que como la canta Dylan, pero eso no es lo importante, sino el sentimiento, y la verdad es que sólo ellos (y en particular Stills) pueden cantarla con tanto sentimiento como Dylan. Después avisaron que se venía un cover más, pero agregaron que, con nuestra amplia cultura musical, íbamos a reconocer el tema enseguida. Y la verdad es que no lo reconocí, y me pareció que la mayoría de la gente tampoco. Quizás es porque era un tema de Stephen Stills como solista no tan famoso: “As I come of age”. La que vino después también era de Stills como solista, o más bien de su banda Manassas: la bellísima “So begins the task”. Definitivamente, Stills tiene una honestidad y dulzura en su manera de cantar que lo convierten en un favorito del público, aun cuando, de los tres, es el que menos conserva la voz.
Después fue el turno de “Jesus of Rio”, canción que Nash compuso inspirado en el Cristo gigantesco de Brasil, y que forma parte del repertorio de la dupla formada por Crosby & Nash. Fue un tema poco interesante a mi gusto, pero se redimieron quedándose solos en el escenario para hacer el clásico “Guinnevere”, que mostró una vez más la creatividad de David Crosby tanto para las letras como para las melodías no convencionales (la versión en vivo me terminó de confirmar que el punteo de guitarra de esta canción me fascina mucho más que las partes cantadas). Lo que siguió fue la intimista y épica al mismo tiempo “Cathedral”, que empezó con Graham Nash al piano y luego recibió el aporte de toda la banda. Yo no conocía este tema y me voló la cabeza. Todo lo que siguió fue una recta final llena de clásicos, y cada uno de ellos me tomó casi una sorpresa, porque el concierto había sido tan disfrutable con canciones no conocidas por mí que ya me había olvidado que tenían varias famosas. Esta seguidilla empezó con la apoteosis de la melosidad, que no por eso deja de ser un gran tema: “Our house”. TODOS conocen esta canción, aunque sea por haberla escuchado en ochocientas publicidades. Y sonó tan linda como podría esperarse, con un público en éxtasis. Luego los tipos cuchichearon entre ellos, y Graham Nash avisó al público que habían cambiado de planes con respecto a la siguiente canción que tocarían. No sé qué tenían pensado, pero sonó un rock-blues que arrancó una enorme ovación del público cuando se escuchó a David Crosby entonar las primeras palabras de la canción: “Almost cut my hair”. Sí, un clásico que nos transporta instantáneamente a fines de los sesenta. Y aquí se comprobó más que nunca que Crosby mantiene su voz en perfecto estado, milagrosamente después de tantos excesos de drogas, humo y alcohol. Siguiendo con el espíritu de paz & amor, sonó el tema de la carrera solista de Stephen Stills “Love the one you’re with”, con el que la banda se despidió, aunque era obvio que habría algún bis. Cuando volvieron para alegría de la gente, sonó “For what it’s worth”, que formaba parte de Buffalo Springfield (así es, pudimos corear en vivo aquello de “Stop, now, what’s that sound? Everybody look what’s goin’ down!”). La banda se volvió a ir, pero obviamente todos sentíamos que faltaba algo. En efecto, volvieron y señalaron un cartel que sostenía alguien del público y que evidentemente los ponía muy contentos, pues decía “We taught our children well: they are all here tonight”. Y claro, sonó “Teach your children”.
Y se fueron nuevamente del escenario. Pero todos seguimos aplaudiendo y pidiendo su regreso, así que volvieron sólo ellos tres, con la guitarra acústica de Stills como único instrumento. ¿Dije en alguna otra canción que el público estaba en éxtasis? ¿Y qué palabra uso ahora para la sensación que nos asaltó durante “Suite: Judy blue eyes”, mítico primer tema del primer álbum de la banda? Todos ya estábamos parados y prácticamente bailando de felicidad, y me aventuro a asegurar que cualquier integrante del público sabía que los desconocidos que se encontraban a su alrededor sentían la misma emoción y comunión. Cada frase y armonía vocal fue un hechizo. Como dato triviesco, en el momento en que Stills suele hacer un solo de guitarra, tocó la melodía de “Within you without you” de los Beatles. Ah, y alcanzó el agudo que tenía que alcanzar cuando cantó “It’s my heart that’s dying”. Y cuando se acercaba la parte final, pensé dos cosas. Una: que tararear “du-du-dududú, tup-tup-turúruru” iba a ser el mejor momento recitalístico de nuestras vidas. Dos: que era una lástima que los otros integrantes de la banda no estuvieran, ya que ese momento sería espectacular con batería. Para regocijo mío, apenas pensé esto vi que los demás músicos volvían a ocupar sus lugares en el escenario. Y sí, el momento de ese tarareo final fue tan hermoso y catártico como esperábamos, o más, si eso es posible. Mientras, la serie de palabras en castellano que canta Stills en ese segmento sonó tan a sinsentido lúdico como en el disco original, aunque logré captar referencias a Argentina.
Y sí, ahí terminó todo: dos horas y media de show muy aprovechadas (los quince minutos de retraso y los veintipico de intervalo extendieron todo el evento a tres horas). No se podía pedir NADA más, excepto quizás que vuelvan pronto y hagan un recital tan bueno como este, el mejor que vi en mi vida. Y si creen que estoy exagerando, vayan al link http://www.rollingstone.com.ar/1471219#lectores, no para leer la nota de la revista Rolling Stone sino para clickear abajo “Ver más comentarios” y leer la veintena de impresiones que dejó la gente. Hay uno que hasta dice que estaba viendo a los Beatles en vivo...

Saturday, December 10, 2011

Pequeñas reseñas de los estrenos cinematográficos del 2010 (sí, leyeron bien el año)

Así es, a fines del 2011, llega a los lectores una nueva edición de "las pequeñas reseñas de los estrenos que yo vi del año"... pero no del 2011, sino del 2010. Sí, un año más tarde de lo debido, pero a los lectores regulares eso no les importará (y tampoco a los lectores sobresalientes), y ya llegará la lista correspondiente al 2011. Aclaración: estas reseñas pueden leerse sin temor a que se develen sorpresas de los films en cuestión. Segunda aclaración: no se sorprendan si la mayoría son films de género, pues son las que suelo ver en cine por pensar que en pantalla chica perderían mucho de su impacto.

-“Samarra”: la sitúo en primer lugar porque es el estreno del 2010 que vi antes que cualquier otro, pues lo vi en el festival de Cine de Buenos Aires del 2008. Y por suerte la vi en fílmico, no en DVD ampliado, como se terminó estrenando en el 2010. Pero bueno, la cosa es que una vez más Brian de Palma (mi director favorito) entrega una obra polémica que lo lleva a ser duramente criticado en su país e incluso tildado de “antinorteamericano”. El motivo: retratar los desmanes y horrores en los que toman parte un grupo de soldados yanquis en Irak. La novedad es que De Palma deja de lado su clasicismo narrativo y se suma a la moda del “found footage”, es decir, todo lo que se ve en la pantalla forma parte de filmaciones televisivas o de personajes de la trama. Un film valiente y “necesario” (por poner un lugar común), aunque se aleja tanto del estilo de De Palma que definitivamente no formará parte de las películas suyas que más se mantengan en mi memoria. 7 Aires

-“Luz silenciosa”: otra que se estrenó en formato DVD ampliado y que yo vi antes, en fílmico, durante el Festival de Cine del 2008. El usualmente polémico Carlos Reygadas entregó una película majestuosa ambientada en una colonia menonita, con un estilo reposado que aburrió a muchos pero que formaba un todo perfecto con la esplendorosa fotografía y la historia de un hombre de familia que mantiene una relación paralela con otra mujer. Esta película pedía a gritos verse en pantalla grande y en fílmico: esos planos largos, la lluvia, la repentina emoción de algunos momentos, el comienzo y el final espejados que parecen transcurrir en una sola toma que va de la noche al día y viceversa... Para mí, el mejor estreno del 2010. 10 Aires

-“Hansel y Gretel”: otra que vi antes, en el Festival de Cine del 2009. Una de suspenso/terror oriental que esta vez no se apoya en niños fantasmas, aunque sí hay niños amenazantes. La primera mitad atrapa bastante, pero en su última media hora la película se vuelve increíblemente repetitiva y solemne. Y a diferencia de otras ocasiones en las que hay puntos a favor y en contra, en este caso fue más fuerte la sensación de rechazo que me generó toda la parte final, que definitivamente transforma lo que era una atrapante película en una cosa pretenciosa. 5 Aires

-“Wendy & Lucy”: otra de las grandes películas del año, es una lástima que se haya estrenado en DVD ampliado, pero por suerte la vi antes, en el Festival de Cine del 2009... en fílmico (prometo que es la última vez que digo eso). De Kelly Reichardt, que se está transformando en una de mis directoras favoritas a partir de este film y de “Old joy”. Aquí Michelle Williams (Wendy) deja de lado todo glamour para hacer de una desclasada que intenta llegar a Alaska pero tiene problemas de dinero, de transporte y de perro. Sí, la perra Lucy es su inseparable compañera, y todo lo que hace Wendy por ella constituye gran parte de la trama del film. A partir de un “realismo” minimalista, pesimista y optimista al mismo tiempo, el film logra emocionar con buenas armas. 10 Aires

-“Avatar”: la esperada épica futurista de James Cameron (y su regreso al cine de ficción 12 años después de “Titanic”) se estrenó con un inmenso aparato de promoción que puso el énfasis en los efectos especiales y lo avanzado del 3-D. Esto llevó, naturalmente, a que muchos preguntaran “¿Y la historia? ¿Y las actuaciones?”. Sin irme para ninguno de los dos extremos, diré que los efectos especiales son, en efecto, fantásticos, creando un mundo totalmente creíble de la nada, pero eso no sería valorable por sí solo, así que, con respecto al costado “humano”, diré que las actuaciones están “lo suficientemente en tono para una película de este género”. Pero podrían estar mejor; Cameron está lejos de lograr la empatía con los personajes que obtuvo en, por ejemplo, “El abismo”. Lo que hace disfrutable a “Avatar” es, más allá de todo espectáculo visual, su espíritu de aventura clásica. 8 Aires

-“La Tigra, Chaco”: una pequeña gran sorpresa, este film argentino ambientado “en el interior” tiene todo el encanto y la nobleza como para ganarse a cualquiera. Típica historia de adolescente que regresa al pueblo de su infancia para tratar asuntos familiares y se reencuentra con una antigua amiga que ahora es una mujercilla de la que es imposible no enamorarse. Y el pibe se enamora, y los espectadores también, pero todo el retrato de sus vivencias en el pueblo también es interesante. Como leí en la revista “El Amante”, la película es minimalista pero no porque esté hecha con dos mangos, sino porque sabe contar lo necesario. 9 Aires

-“Tierra de zombies”: no la vi en cine, pero es un estreno del 2010 que vi, así que entra en la lista. Y el motivo por el que no la vi en cine es sencillamente porque estuvo en pocas salas y me la perdí, pero le tenía todas las ganas. ¿Cómo no querer ver una comedia en la que el típicamente nerd Jesse Eisenberg se junta con el típicamente chiflado Woody Harrelson para sobrevivir en un mundo atestado de zombies? La película es todo lo que uno espera de ella, o sea que es muy entretenida pero nada imperativa. Cada uno hace su personaje de taquito y el espectador agradece. 7 Aires

-“Asesino ninja”: me había encantado “V de venganza”, así que esperaba con curiosidad la siguiente película de James McTiegue. Más cuando supe su desvergonzado título: parecía como si alguien se hubiese atrevido a hacer una película setentista (u ochentosa) “straightforward”, o sea, narrada sin ironía ni llamados de atención sobre su estilo. Y así fue. Espíritu clase B, pasión por la narración, artes marciales y policías, todo lleno de lugares comunes “pero bien”. Una película disfrutable (si uno no está en contra del género a priori, ¿y por qué estarlo?). 7 Aires

-“Halloween II”: en el 2007 el músico Rob Zombie dirigió una digna remake del clásico “Noche de brujas” (no vi la original, lo cual ya de por sí es un crimen, pero eso no me impide aplaudir la nueva versión). Y ahora el tipo filmó la secuela de la remake, que de alguna manera también es la remake de una secuela (pues la original también tenía una continuación de la que creo entender que ésta sigue los pasos). Aquí se intensifica más todavía la sensación de podredumbre y pesimismo (la protagonista femenina tiene la vida hecha un desastre aun antes de la reaparición del asesino Michael Myers), pero, admitiendo que este film es más personal, desquiciado y alejado de la media que el anterior, tengo que decir que no me gustó tanto más allá de un gran comienzo. El clasicismo de la primera parte me llegó mucho más. 6 Aires

-“Daybreakers: vampiros del día”: otra de género bien resuelta. En el futuro, la “normalidad” estará en ser vampiro, y uno de los aciertos de este film es el retrato de esa cotidianeidad gris de seres humanos que ya se acostumbraron tanto a su nueva forma que ni siquiera son conscientes de qué es lo que los deprime tanto. Pero cuando el “vampiro con remordimientos de beber sangre humana” Ethan Hawke se une a un grupo de “no vampiros” que se niegan a ser convertidos (comandados por un carismático Willem Dafoe), nace la aventura. Interesantísima y con un montaje muy preciso, fue una de las películas que más placer me dio ver en cine en el 2010. 8 Aires

-“Nine, una vida de pasión”: me gustan los musicales, pero odié esta película. Y no porque fuera una remake del que considero el mejor film de la historia (“Ocho y medio” de Federico Fellini), sino porque es absolutamente aburrida y se siente todo el tiempo el “intento por hacer un film de arte, pretencioso e interesante”. Todo el elenco está insoportable, zafando solamente Marion Cotillard y Penélope Cruz. Es decir que se desaprovecha a Daniel Day-Lewis, que a priori parecía el actor perfecto para hacer de director de cine en conflicto con su arte y con las mujeres de su vida. Y con respecto a lo estrictamente musical: por un lado, es muy perezoso que en el comienzo se recree el escenario de la obra, en donde van apareciendo una a una las actrices coprotagonistas (tal cual como uno se lo imaginaría en un teatro) y, por otro lado, el director Rob Marshall demuestra que las virtudes de su anterior “Chicago” eran sólo excepciones, pues viendo “Nine” uno tiene la impresión de que al tipo no le interesa que se entiendan algunas de las coreografías... ni tampoco que se disfruten. 1 Aire

-“Andrés no quiere dormir la siesta”: una película argentina ambientada en la época de la dictadura que posa su punto de vista en la mirada de un niño. Eso la hace relativamente novedosa para el cine nacional, y le otorga algunos de sus aciertos. Los malos son los malos, como es de esperar, pero los “buenos” también tienen sus grises en esta película. 6 Aires

-“Toy story”: sí, ya sé, es de 1995, pero fue un reestreno (en 3-D) del 2010, así que entra en la lista. Lástima que sólo se pasó en castellano, pero el doblaje era aceptable. Y, como era de esperar, este hiperclásico moderno me compró, con sus dilemas existenciales y su excelente desarrollo de personajes y entretenimiento a toda máquina. No se le puede dar menos de 10 Aires.

-“Sherlock Holmes”: la película más mainstream del modernoso Guy Ritchie resulta ser su mejor film, justamente por buscar algo así como un clasicismo (al menos para sus parámetros) en detrimento del mero aspecto “cool” de sus anteriores “Snatch”, “Revolver” o “Rocknrolla”. Robert Downey Jr aprovecha su nueva fama ganada por “Iron Man” para hacer un personaje que se parece al de ese superhéroe en su cancherismo, pero igual lo perdonamos. Y también se luce Jude Law como Watson; entre ambos crean una relación de complementariedad que no necesariamente es homoerótica (como podría interpretarse fácilmente) pero que tiene, al menos, mucho de celos por parte de Holmes cuando éste siente que su ayudante está a punto de abandonarlo para casarse con una dama de la alta sociedad. 7 Aires

-“El hombre lobo”: Dirección de Joe Johnston (“Rocketeer”, “Cielo de octubre”, “Jurassic Park III”, “Océano de fuego”), música de Danny Elfman, actuaciones de Benicio del Toro y Anthony Hopkins, montaje de Walter Murch, maquillaje de Rick Baker y un espíritu que se propone homenajear a los clásicos del terror de la productora Hammer. Las condiciones estaban dadas para un festín del género, pero, salvo por momentos, la película aburre, y ninguno de los rubros mencionados se sale de la media. De hecho, en gran parte del metraje el maquillaje es reemplazado por efectos digitales que hacen ver todo irreal, en el mal sentido. Una pena. 5 Aires

-“Astroboy”: una grata sorpresa. La clásica historia del niño robot vuelve a cobrar vida en un film animado cuya primera mitad contiene elementos de muerte y abandono bastante sorprendentes para una película infantil. Pero en todo momento se muestra un gran respecto por el espectador y una verdadera pasión por lo que se cuenta, lo cual puede llegar a emocionar a los espectadores bien predispuestos y poco prejuiciosos. 8 Aires

-“Toy story 2”: como la primera parte, es un reestreno en 3-D. Me decepcionó un poquitísimo, solamente por el hecho de que había leído y escuchado que era mejor que la original y no me pareció así. De hecho, el final con todos los personajes entonando una canción pop es algo que luego apareció en muchos films animados de Dreamworks, y en efecto es lo peor de esta secuela. De todos modos, todo esto sólo significa que no le doy 10 Aires, pero sigue siendo una de las joyas de Pixar y se merece 9 Aires.

-“Vivir al límite”: la ganadora del Oscar a mejor película le dio un merecido reconocimiento a Kathryn Bigelow, la directora de las también grandiosas “Punto límite”, “Días extraños”, “K-19”, “Testigo fatal” y los clásicos modernos que me falta ver “Cuando cae la oscuridad” y “El peso del agua”. Esta vez la tipa se mete en la guerra de Irak desde el punto de vista de un comando “desarmabombas” que recibe a un nuevo integrante, un loco de la adrenalina que parece disfrutar de cada momento de riesgo. La película fue tan venerada como discutida ideológicamente, y en parte entiendo la negativa que obtuvo, ya que por mostrar lo que se muestra no necesariamente se produce una crítica a la intervención yanqui en esas tierras. De todos modos, no todo film bélico actual tiene que ser una crítica a Bush (mientras no se pase al extremo opuesto de alabarlo, en cuyo caso sí me parecería deleznable). En este caso la crítica parece estar no en el intervencionismo sino en la sociedad que produce almas que sólo pueden llenarse con el frenesí de la guerra. Para mí basta con la constante tensión y maestría que maneja la película para darle 9 Aires.

-“Percy Jackson y el ladrón del rayo”: otra saga de fantasía, parecida a Harry Potter en el sentido de que hay un joven que descubre que es parte de un mundo mitológico que desconocía (en este caso, el mundo de la mitología griega). Apoyándose en un espíritu de “road movie de videojuego” en el que el protagonista y sus amigos van encontrándose con diversos dioses en cada nivel, la película intenta emular a la saga de Potter por medio de efectos especiales y humor, y lo consigue sólo por momentos. Cuando se delira mucho, no funciona. El interés por el protagonista que se vislumbra durante los títulos del comienzo (un comienzo con el Percy en el fondo de una piscina, aguantando la respiración relajadamente) es una muestra de lo buena que podía haber resultado la película. 6 Aires

-“Desde mi cielo”: después de tantos años llegó la esperada nueva película de Peter Jackson: la adaptación de la novela de culto “The lovely bones”. No estoy de acuerdo con las pésimas críticas que recibió (aunque sí me parece que su visión del Más Allá es un tanto edulcorada y “new age” en el mal sentido del término). Pero considero que lo que funciona en la película funciona bien, y, teniendo en cuenta que el film mezcla estilos y feelings en diversos momentos (comedia, thriller, fantasía, romance, drama lacrimógeno), es elogiable que la mezcla sea una mezcla que se sigue con interés y no una mezcolanza. La protagonista Soairse Ronan se banca la película, y también se luce especialmente Stanley Tucci. 5 Aires, aunque el disfrute al verla era más de lo que indica ese magro puntaje.

-“El imaginario mundo del doctor Parnassus”: otro esperado regreso, esta vez el de Terry Gilliam. Y en un film que, fiel a su tradición, corrió riesgos de no estrenarse, debido a la muerte de uno de sus protagonistas, Heath Ledger. Mágicamente, su reemplazo en diversas escenas por Jude Law, Johnny Depp y Colin Farrell no se siente arbitrario, sino que fluye con la historia del espejo que cambia a las personas que ingresan en él, develando su verdadero ser. Hay efectos digitales pero se amoldan bien al estilo del director, y hay un gran duelo actoral entre la experimentada y conflictuada vejez de Christopher Plummer y el villano deliciosamente demoníaco que interpreta Tom Waits. 7 Aires

-“Alicia en el país de las maravillas”: la segunda gran decepción en la carrera de Tim Burton (la anterior fue “El planeta de los simios”), que incursiona aquí en la moda del 3-D. Los efectos especiales de esta suerte de secuela del clásico de Lewis Carroll son espectaculares, pero la película llega a aburrir, algo inaudito teniendo en cuenta su potencial y su elenco. Quizás el problema principal sea que Alicia parece no sorprenderse de nada, lo cual nos deja sin un protagonista con quien nos podamos identificar. Además, el mundo “real” del que sale y al que vuelve nos deja una introducción y un final algo pedestres y “respetablemente aburridos”. Lo que se salva, además del aspecto visual, es la partitura de Danny Elfman, quien demuestra, con “Alice’s theme”, que se pueden seguir creando clásicos instantáneos de la música para cine. 5 Aires

-“Número 9”: esta película de animación fue producida (pero no dirigida) por Tim Burton, y algo de su estilo oscuro y freak se percibe en los personajes y la ambientación. La historia es interesante: muñecos de trapo (o algo así) intentan salvarse de unas máquinas malévolas y averiguar cómo nacieron y por qué toda la humanidad parece haber desaparecido. A partir de esta premisa y de un gran despliegue visual, el film adquiere todo el look de una obra que se pretende de culto. Desde mi punto de vista, no logra serlo, y sólo llega a los 6 Aires.

-“La isla siniestra”: casi 20 años después de “Cabo de Miedo”, Martin Scorsese vuelve al cine de género, con un thiller/film noir que durante gran parte de su metraje se siente como una película de terror. Si alguien precisaba alguna muestra de su gran manejo de la técnica y la narrativa cinematográfica, aquí tienen esta fiesta descomunal de montaje, fotografía y sonido que crea todo el tiempo un clima tensionante y perfecto para experimentar en la sala oscura de un cine. Básicamente una película clase B filmada con presupuesto “clase A” pero con un feeling que recuerda a aquellas historias paranoicas de Alfred Hitchcock y Jacques Tourner de mediados del siglo pasado. Hay que elogiar también la compilación de música no original que hizo Robbie Robertson, que incluye música cuasiatonal, canciones viejas, obras clásicas y esa belleza llamada “On the nature of daylight”. 8 Aires

-“Vincere”: a pesar de que se estrenó más tarde en el año, la sitúo en este lugar porque la vi antes, en el Festival de Cine de Buenos Aires. Aquí el legendario Marco Bellocchio se despacha con un melodrama que cuenta la historia de una amante de Mussolini que tuvo un hijo suyo y fue encerrada en un asilo para evitar que se divulgue su historia. La protagonista Giovanna Mezzogiorno da todo de sí y logra que nos interese el destino de su personaje, aún cuando mucho del film parece episódico y repetitivo. Es que tampoco falla Bellocchio: su estilo operísticamente melodramático nos mantiene en la butaca como ante el mejor film de intriga hollywoodense. 9 Aires

-“La pivellina”: otra que se estrenó más tarde pero yo vi antes, en el Festival de Cine de Buenos Aires. Es el primer film de ficción de sus directores, que antes habían dirigido documentales. Y ciertamente tiene un etilo cuasidocumental, con sus escenarios naturales, su ausencia de efectismos y sus actuaciones “realistas”. La historia de una mujer que se hace cargo de una beba abandonada es conmovedora, con buenas armas y nada de golpes bajos. Y los interludios circenses (la mujer y sus allegados forman un pequeño circo ambulante) aportan una bienvenida frescura. 9 Aires

-“Yuki y Nina”: otra que se estrenó más tarde pero yo vi antes, en el Festival de Cine. Y otra pequeña obra maestra, una protagonizada por niños (específicamente niñas), que, como todos saben, si están bien dirigidos, se roban cualquier película. Este film co-dirigido por un francés y un japonés cuenta una historia “multicultural”: dos amigas deben enfrentar una posible separación ya que la madre de una de ellas planea irse a otro país. Con esa premisa se logra un conmovedor y siempre divertido relato. 10 Aires

-“La cinta blanca”: otra que se estrenó más tarde pero yo vi antes, en el Festival de Cine de Buenos Aires. En un pueblito alemán de comienzos del siglo XX comienzan a ocurrir extraños sucesos, varios de ellos violentos y sin responsables a la vista. Otra película áspera del celebrado Michael Haneke, aunque ésta tuvo varios detractores por su pátina de film “metafórico y oscarizable”. La verdad es que en el momento de ver la película, la historia me resultó lo suficientemente atrapante como para no dejarme llevar por esas críticas. 8 Aires

-“Policía, adjetivo”: otra que se estrenó más tarde pero yo vi antes, en el Festival de Cine de Buenos Aires. Ésta venía bien recomendada y alabada por críticas de todos lados, y sí, es original e interesante, pero no al punto de considerarla una obra maestra. Le dije a una amiga en su momento: “se trata, como su título lo indica, de un policía y un adjetivo”. No, mentira: se trata de un policía y la burocracia legal que lo obliga a hacer un seguimiento de un muchacho que fuma marihuana; ante la posibilidad de mandar a la cárcel a un simple consumidor, el protagonista cuestiona su trabajo y... sí, cuestiona también al diccionario. En este film hay discusiones lingüísticas y cotidianas que se vuelven más interesantes que el procedimiento policial, y que terminan con una gran escena-confrontamiento. Pero antes de llegar a esa escena, hubo algo de aburrimiento. 8 Aires

-“La caja mortal”: grandiosa, ambiciosa e incomprendida película que parece haber nacido para ser de culto (como “Donnie Darko”, del mismo director), esta expansión del cuento de misterio de Richard Matheson es algo así como la serie “Lost” en pantalla grande. Es decir: hay grandeza y emocionalidad visual, hay misterios cuyas respuestas no se explicitan, hay buenas actuaciones de gente que se toma en serio sus personajes (los sorprendentemente empáticos James Marsden y Cameron Díaz), hay aspectos sobrenaturales, hay música deliciosa y sutil (creada por integrantes de Arcade Fire), hay dilemas existenciales. Y, como “Lost”, es una obra que puede irritar a los que busquen un entretenimiento más explícito o menos exagerado en sus locuras. 8 Aires

-“Cómo entrenar a tu dragón”: la primera gran película de dibujos animados de Dreamworks, a la altura de las de Disney/Pixar. Esto es porque, por una vez, dejan de lado las alusiones al universo pop y los gags más propiamente infantiles y se disponen a narrar una historia poniendo el interés en crear un protagonista querible, un universo creíble y escenas en donde se justifica el uso de la animación. Cada vez que “el héroe” y el dragón vuelan juntos, el 3-D se aprovecha con creces y la pantalla emana emoción, por más que en gran parte la relación entre ellos parezca un refrito de la del extraterrestre y el protagonista humano en “E.T.”. Todo esto no es de extrañar si se tiene en cuenta que los directores habían hecho “Lilo y Stitch”, una película de Disney que no vi pero de la que leí críticas muy alabadoras. 8 Aires

-“Furia de titanes”: se criticó mucho que esta película haya sido transformada a 3-D luego de haberse filmado “normal” (lo cual haría que la profundidad de campo no estuviera tan bien lograda como en “Avatar” u otras películas filmadas originalmente con esta técnica en mente), pero ése no era el verdadero problema del film. Esta remake de la película de fantasía de comienzos de los ochenta en la que los dioses griegos se inmiscuyen en las aventuras de Perseo es un típico signo de los tiempos: solemnidad, efectos especiales digitales que muchas veces se ven ridículos, poco carisma en las actuaciones. La vieja versión tenía al menos un interés asegurado en las criaturas stop-motion que creara Ray Harryhausen en su última película, pero ahora no hay nada equivalente que genere la más mínima emoción. Hay un pequeño sabor a aventura en algunos momentos (habría sido imperdonable que desperdiciaran totalmente la idea del enfrentamiento con Medusa), pero nada que salve al film. 5 Aires

-“Carancho”: Pablo Trapero (“Mundo grúa”, “El bonaerense”) entrega su film más mainstream, al menos si tomamos en cuenta su adscripción al género negro y la fama de su protagonista masculino (Ricardo Darín). Claro que si es género negro, es negro a lo argentino, es decir, con ese “realismo sucio” (en el buen sentido del término) de varias de las anteriores obras de Trapero, a las que se suma esta vez un enorme pesimismo. Lo único que puede molestar un poco es cierto aroma a sensacionalismo y “seriedad para ganar premios” que la película adquiere en momentos, y esto también se traslada a la puesta en escena: hay varios virtuosos planos-secuencia que también podrían caracterizarse de exhibicionistas, y aportan a mi apreciación esquizofrénica del film. 7 Aires

-“Iron Man 2”: lamentablemente esta secuela no está a la altura de la primera. Parece haberse tomado la decisión de exprimir los aspectos que hicieron un éxito de la anterior (cosa lógica desde el punto de vista comercial), pero el resultado se siente demasiado calculado. Es decir: el cinismo de Robert Downey Jr. y los diálogos con su secretaria Gwyneth Paltrow en que ambos se interrumpen todo el tiempo llegan a cansar. Las buenas noticias son que Mickey Rourke zafa bien como villano, y Sam Rockwell aporta una frescura equivalente a la de Downey Jr. en el film original. Pero, salvo una gran escena en una carrera de autos, esta película es mucha chispa y poca sustancia. 6 Aires

-“El príncipe de Persia: las arenas del tiempo”: Mike Newell (quien solía hacer films buenísimos o al menos interesantes, como “Bailar con un extraño”, “Cuatro bodas y un funeral”, “Abril encantado”, “Brasco” y “Mi espacio”) entrega esta adaptación del clásico videojuego con Jake Gyllenhaal como protagonista. Y el pibe está bien, pero es lo único aceptable del film junto con el comic-relief de Alfred Molina, y eso no es suficiente. Se intenta apelar a la frescura que caracteriza a, por ejemplo, los films de Indiana Jones, y sólo se logra esto en pequeños momentos. Encima el personaje femenino que acompaña al protagonista parece más un intento de actriz que una persona. 5 Aires

-“Robin Hood”: una vez más en estos veintipico de años, Ridley Scott casi hace una película valorable. Volviendo al género épico y usando una vez más a Russell Crowe, se manda una precuela de la historia de Robin Hood que muestra cómo el tipo se transformó en el héroe que terminó siendo. Si bien la solemnidad a veces es excesiva, esto se contrarresta con toques de humor que funcionan, sobre todo en la relación entre el protagonista y Marian, bien jugada por Cate Blanchett (no estoy de acuerdo con los que opinaron que no hay química entre ellos). Ah, también se luce Max von Sydow (¿cuándo no se luce?). Da un poco de lástima que la película nunca llegue a ser lo mítica o disfrutable que se propone, pero se aplaude el intento de regreso a la aventura clásica. 6 Aires

-“Bye bye life”: distanciándose un poco de su labor como denunciante de males político/sociales (“Whiskey Romero Zulu”, “Fuerza Aérea Sociedad Anónima”, “El Rati Horror Show”), Enrique Piñeyro entrega un documental muy placentero e incómodo al mismo tiempo sobre los últimos días de la fotógrafa Gabriela Liffschitz, quien falleció de cáncer. Incómodo porque vemos en pantalla el sufrimiento real de una persona real, alguien que decidió apurar el rodaje justamente por saber que le quedaba poco de vida. Y placentero porque se ve en ella un desafío a la muerte y al destino, ya que, dentro de lo limitado de sus opciones, se propone hacer muchas cosas y enfrentar la vida con toda la fuerza de los que tienen ganas. Y con mucho humor negro y autoconsciente, una característica que se traslada al film mismo (que, en un acto de honestidad, incluye en un momento una crítica de uno de los miembros de la filmación a la propia película y a la protagonista). 8 Aires

-“Los mejores de Brooklyn”: Antoine Fuqua (“Día de entrenamiento”) sigue con su saga de corrupción policial. Aquí se cuenta la historia de tres policías que sólo se cruzan en determinados momentos del film: Ethan Hawke, Richard Gere y Don Cheadle. Contra lo que podría esperarse, Cheadle es el que menos se destaca, y sobresale más la garra y corazón que ponen Gere y Hawke. El aspecto coral (o “multi-protagonistal”) no sorprende a nadie, y todo el peso del film recae en el carisma de los personajes, es decir que alcanza los 7 Aires.

-“Brigada A: los magníficos”: quién sabe por qué los vampiros de Hollywood tardaron tanto en llevar la serie de los 80s a la pantalla, pero finalmente llegó la peli de “Brigada A”. En los papeles, el casting se ve perfecto: Lian Neeson canoso emulando al coronel John Hannibal Smith de George Peppard, el galán Bradley Cooper haciendo del ganador Face, el loco lindo Sharto Copley haciendo del loco lindo Murdock y el deportista de lucha libre Quinton “Rampage” Jackson como el fortachón Mario Baracus. Más allá de la teoría, en la práctica el casting funciona (con pico en Murdock y valle en Mario, que realmente tiene un rol y una actuación bastante mejorables). Y la película como totalidad entrega la mezcolanza para la que fuimos a verla: humor y acción que remiten a la serie pero también se adaptan a la espectacularidad de los tiempos que corren. Como muestra bien vale la escena de los héroes cayendo al vacío dentro de un tanque... y usando lógica y locura para zafar de ese cliffhanger. 7 Aires

-“La carretera”: ascética, sutil y enorme, esta adaptación de la mítica novela de Cormac McCarthy (“Sin lugar para los débiles”) es una de esas experiencias para ver en la pantalla grande de un cine. En un futuro postapocalíptico, Viggo Mortensen y su hijo deambulan en dirección al mar y, mientras tanto, intentan salvarse de un sinfín de amenazas que los acechan a cada instante (que van desde el hambre y el clima hasta la mera presencia de otros seres humanos que, en este futuro gris, buscan su propia supervivencia y en el proceso se transforman en el enemigo). La pareja protagónica entrega actuaciones descomunales, el guión es todo lo perfecto que puede ser (presentando varios dilemas éticos sin sobreexplicitarlos) y el devenir de los acontecimientos entrega escenas duras y espeluznantes matizadas con momentos de solaz y algo así como felicidad. Dato triviesco: mientras veía la película, el tono elegíaco y la música me recordaban a esa obra maestra llamada “El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford”. Luego supe que al menos en lo que respecta a la banda sonora mi percepción tenía cierto sentido, ya que los compositores eran los mismos: Nick Cave y Warren Ellis. 10 Aires

-“Toy story 3”: once años después de la segunda parte se estrenó el motivo por el cual fueron reestrenadas las dos primeras películas de la saga. Más allá del excelente background de los estudios Pixar, muchos temían (temíamos) que esta tercera entrega sería un “cash-in”, es decir, un producto generado sólo para recaudar dinero que rompería con la racha de obras maestras continuadas que significó “Ratatouille”, “Wall-E” y “Up”. Sin embargo, Pixar nos calló la boca a todos: está el chiche del 3-D, sí, pero el humor y el espíritu de aventura siguen tan presentes como antes, y también sigue presente el subtexto sobre el paso del tiempo y la finitud de la vida, que aquí se hace especialmente conmovedor en dos escenas que desarman a cualquiera. Y las incorporaciones de personajes (con voces míticas como las de Michael Keaton, Timothy Dalton y Ned Beatty) se amalgaman con total fluidez al resto de los geniales personajes. 10 Aires

-“El aprendiz de brujo”: Jon Turteltaub vuelve a dirigir a Nicolas Cage en un intento de “blockbuster de aventuras clásicas y humor para toda la familia” (como en “La leyenda del tesoro perdido” y su secuela). El objetivo no es nada del otro mundo, es decir, la película no se propone como un GRAN entretenimiento al nivel de, por ejemplo, Steven Spielberg, sino que su ambición es la de un film pochoclero con un protagonista mínimamente simpático y efectos especiales que mantengan interesado al espectador. Y la presencia de Cage, por supuesto, que imparte sus enseñanzas con algo de bienvenida picardía “deadpan”. Lástima que en las escenas de acción el film sucumbe al típico montaje moderno que no deja entender muy bien lo que sucede, pero bueno, desde el vamos no se le podía pedir mucho, sólo un poco de entretenimiento deshechable, cosa que cumple. 5 Aires

-“Encuentro explosivo”: una película bien noventosa, que, como tal, recupera el “brillo” del star system y trata de emular la frescura, sofisticación y humor de aquellas glorias del Hollywood de oro como “Charada”. Tom Cruise es un misterioso agente que envuelve a Cameron Díaz en una sucesión de aventuras propias del género de espionaje. Lo que debe funcionar en este film funciona, es decir: no importa que en un par de escenas los efectos especiales se sientan digitales (o sea, falsos), pues lo que sostiene la película es la química entre los protagonistas (que realmente están bien cada uno en su rol) y el feeling de aventura internacional a la vieja usanza. 8 Aires

-“Shrek para siempre”: desde el estreno de la primera, cada tres años llega otra entrega de la saga de dibujos animados sobre el ogro bueno, esta vez en 3-D. Si bien la cosa ya cansaba, ésta es mucho mejor que la anodina tercera entrega. Con un argumento un poco menos “canchero y poblado de alusiones al universo pop” que las dos películas anteriores de esta serie, esta cuarta parte narra una aventura lostiana, si se quiere, en la que el protagonista, por aceptar un trato faustiano, crea un presente paralelo en el que nunca existió (a la manera del clásico navideño “¡Qué bello es vivir!”). Esto posibilita que la película le preste atención a algo así como un “argumento propiamente dicho”, lo cual se agradece. Y además, la película parece proponerse como el final de la saga, lo cual también es bienvenido. 6 Aires

-“Miss Tacuarembó”: esta película basada en una novela de Dani Umpi (¡!) está protagonizada por Natalia Oreiro como una fanática de “Flashdance” que no tiene suerte ni en sus sueños de fama ni con los hombres (¡!). La villana del film es... Natalia Oreiro, como una arrugada regenta de un colegio de monjas (¡!), en un papel muy típico de contrafigura de telenovelas. También aparece por ahí Mike Amigorena como Jesucristo (¡!), pues el film está ambientado en un parque de atracciones de temática “cristiana”. La narración va y viene entre dos tiempos (¡!), el actual y el de la infancia de la protagonista. Ah, y hay escenas musicales. Todo lo dicho hace pensar que esta película es una hiperbizzarreada, y en parte así es, pero funciona. Funciona el hecho de que parezca un film para niños pero tenga un argumento un poco más complejo y arriesgado del esperado. Funciona el hecho de que muestra los grises de fenómenos como la religión o la televisión en vez de simplemente rechazarlos. Y funciona el hecho de que no parece tomarse nada en serio cuando en realidad tiene respeto y cariño hacia su protagonista. Por supuesto, no es un film convencional, y eso alejará a muchos espectadores. 7 Aires

-“El recuento de los daños”: Inés de Oliveira César, de quien me había fascinado “Como pasan las horas” y me había aburrido “Extranjera”, estrenó otra historia con reminiscencias de la tragedia griega (esta vez, de Edipo). Un punto medio entre los dos films anteriores, esta película me atrapó y al mismo tiempo me dio sueño (pero quizás venía muy cansado), así que sepan disculpar que no pueda decir mucho más. Es decir, es casi como si no la hubiera visto, pero el recuerdo que tengo es que era como mínimo interesante. 7 Aires

-“Portadores”: oscuro film post-apocalíptico en el que una epidemia causa desconfianzas y distanciamiento entre los seres humanos. A pesar de que este argumento podría haber derivado en una típica película de zombies (sobre todo teniendo en cuenta el juvenil elenco, comandado por Chris Pine, el capitán Kirk de la nueva “Star trek”), el film es más que nada una historia de personajes y de dramatismo y desesperanza. Y la verdad es que es muy bueno: intenso, bien narrado y pesimista hasta la médula. 7 Aires

-“Francia”: uno de los adalides del “nuevo cine argentino”, el ¡uruguayo! Adrián Caetano (“Un oso rojo”, “Bolivia”, “Crónica de una fuga”, “Pizza, birra, faso” en colaboración con Bruno Stagnaro) regresa con algo atípico para su filmografía: la historia de una nena de padres separados (o algo así) que se ven obligados a convivir bajo el mismo techo nuevamente. El film mantiene el interés durante todo el metraje a pesar de ser inclasificable: es drama, comedia, o algo de ambos, pero cualquier categorización en un género le quita su jugosa especificidad a esta experiencia. Por momentos la película parece, como su pequeña protagonista, jugar con las formas y los sonidos, y eso ya lo transforma en una obra feliz, como si se estuviera descubriendo el cine por primera vez. Pero este aspecto “experimental” no le quita humanidad al asunto: el trío protagonista (la nena + los brillantes Lautaro Delgado y Natalia Oreiro como los padres) es absolutamente creíble y querible, y por ahí anda también Daniel Valenzuela entregando una gran actuación. 9 Aires

-“Paco”: no la vi en cine, pero la vi. Ya desde el trailer se veía como un film que se encaminaba irremediablemente a críticas malísimas por su ambición, solemnidad, ingenuidad y grandilocuentes actuaciones (de hecho, el trailer pasó a ser un chiste interno entre un grupo de mis conocidos). La sorpresa es, por un lado, que la película no es “tan” mala; algo de su candor y buenas intenciones se transforman en un valor al verla. Por otro lado, la novedad es que no intenta ser una versión argentina de “Traffic” (con “descripción global del flagelo de la droga desde varios aspectos”), sino más bien una versión argentina de los films corales de Robert Altman o Paul Thomas Anderson, o incluso una versión para cine de “Vulnerables”, ya que la trama se centra más en la relación entre varios integrantes de un grupo de autoayuda que en la descripción del “mal social”. Es imposible no sacar algo de placer de un elenco que incluye a Tomás Fonzi, Luis Luque, Juan Palomino, Norma Aleandro, Claudio Rissi, Esther Goris, Guillermo Pfening, Leonora Balcarce, Gabriel Corrado, Sofía Gala... Más bien, es imposible no reírse un poco de las interacciones entre todos ellos (aunque varios compongan personajes honestamente, es decir, sin mirarlos desde arriba). 4 Aires

-“Mi villano favorito”: otro film animado en 3-D que vi en cine a pesar de estar doblado al castellano. Y otra buena película, que parece mezclar la emoción de Pixar y el slapstick de Dreamworks. Si bien se promocionaba su ángulo novedoso de presentar a un villano como protagonista, la verdad es que, como era de esperar, el villano del título es más bueno que un caramelo de mostaza, lo cual quita al film de esa tan moderna obligación de ser original y le da rienda libre a un clasicismo que la ayuda mucho. Y los bichitos amarillos que funcionan como esbirros del protagonista son un gran acierto. 7 Aires

-“El origen”: desde “Memento”, el director Christopher Nolan ganó un seguimiento de culto que no hizo más que acrecentarse con la saga de Batman. Dos años después del megaéxito de “The dark knight”, todos esperaban su siguiente film, sobre todo cuando era promocionado con imágenes misteriosas y se desconocía todo sobre su trama. Finalmente resultó mucho ruido y pocas nueces, es decir, quizás para Hollywood sea un argumento novedoso (un grupo de “ladrones de la mente” debe adentrarse en los sueños de otras personas para descubrir secretos o implantar ideas), pero la ejecución de esa idea se apoya mucho en diálogos explicativos y reglas que no se sienten fluidas sino todo lo contrario: arbitrarias. Y el a veces muy bueno Leonardo Di Caprio no logra generar la empatía suficiente como para que sintamos un supremo deseo de que su personaje logre su objetivo de concretar el robo (mental) del siglo. 5 Aires

-“Depredadores”: veinte años después de “Depredador 2” (y sin tener en cuenta esos impases que fueron la saga “Alien vs. Depredador”) llega esta tercera parte de la saga. Con un elenco raro y atractivo (Adrian Brody, Alice Braga, Danny Trejo y otros conocidos-pero-no-tanto), esta gran película de acción/ciencia-ficción recupera algo del buen gusto que se tenía en este género en la década del 80. Es decir, la película no es una idiotez para descerebrados llena de chistes y efectos-especiales-porque-sí ni tampoco es una cosa solemne (bueno, casi... es ciertamente más seria de lo que podría ser). Con un comienzo impactante y original, el suspenso se mantiene como si fuera la primera vez que estamos viendo a estas míticas criaturas. El desenlace no está a la altura del resto, pero, de todos modos, 8 Aires.

-“El último maestro del aire”: otra película “pasada casi aceptablemente a 3-D después de haberse filmado”. Luego de las brillantes “Sexto sentido” y “El protegido”, M. Night Shyamalan empezó a estrenar films cada vez peor recibidos por crítica y público (“Señales”, “La aldea”, “La dama en el agua”, “El fin de los tiempos”), y creo que el único que sigue sacando algo de disfrute de su estilo soy yo. Pero en esta historia de aventura y fantasía hay poco lugar para su estilo (excepto por un gran plano secuencia en medio de una pelea) y mucho lugar para malas actuaciones. Y es una lástima, porque la historia podría dar lugar a una entretenida película de su género. 4 Aires

-“Plan B”: estrenada solamente en el Malba, esta comedia (¿dramática?) sobre un pibe que finge ser gay para conquistar al novio actual de su ex novia (y de esa manera sacarlo de la competencia) no es la gran cosa que esperaba. Los protagonistas están bien, pero el interés de la primera mitad decae bastante cuando los protagonistas empiezan a mostrar sus incertidumbres. Paradójicamente, es ahí donde la película deja de ser algo que no sabemos qué mostrará a continuación para pasar a ser algo que ya sabemos cómo sigue. Y ni las buenas actuaciones (o intenciones) salvan ese trillado tramo final. 5 Aires

-“Agente Salt”: el regreso al buen cine de espionaje por parte de Philip Noyce (“Juegos de patriotas”, “Peligro inminente”, “El Santo”). Una amalgama entre las espectaculares escenas de acción que son posibles hoy en día y la intriga y el star system de los 80s, con Angelina Jolie brindando una carismática performance que mantiene el misterio sobre su personaje hasta casi el final de la película. Tanto ella como el film fueron menospreciados por el público y parte de la crítica, pero se merecían un mejor trato. 7 Aires

-“Los indestructibles”: en los últimos años Sylvester Stallone volvió con todo a la dirección, con una venerada nueva entrega de Rocky, una no tan venerada nueva entrega de Ramo y ahora este esperado film que reúne a los más famosos exponentes del cine de acción de los 80s y algunos actuales: el propio Stallone, Jet Li, Jason Statham, Eric Roberts, Mickey Rourke, Dolph Lundgren, cameos de Arnold Schwarzenegger y Bruce Willis... creo que los únicos que no aceptaron fueron Jean-Claude van Damme y Steven Seagal. Se suponía que la película sería un festín que recuperaría lo mejor de ese género de “misiones heroicas” tan de aquella época, pero no resultó tan brillante. Paradójicamente, lo mejor del film son las actuaciones (sólo ver a estos tipos interactuando es un placer), mientras que las escenas de acción, salvo alguna que otra excepción, no tienen nada de espectacular (hay un bienvenido gore, pero nada que permanezca especialmente en el recuerdo, y de hecho en algunos momentos hay un montaje veloz muy de hoy en día que se resiente). En resumen: un film relativamente decepcionante con respecto a lo esperado, pero aun así disfrutable... para el público que esté dispuesto a disfrutarlo. 7 Aires

-“Pájaros volando”: otra pequeñísima decepción, pero muy pequeña. A diferencia de sus actuaciones televisivas, Diego Capusotto está más contenido y humilde, verdaderamente al servicio de la historia. Nuevamente dirigido por Néstor Montalbano y acompañado por Luis Luque (o sea, el mismo trío de “Soy tu aventura”), aquí Capusotto interpreta a una suerte de ex-”rockero bardero” que se va al interior del país a visitar a su primo y se encuentra con un montón de personajes cuasibizarros pero queribles mientras tiene nuevas experiencias alucinógenas, amorosos y... ¿del tercer tipo? Con un humor muy argentino y muy de nicho y apariciones de gente como Miguel Cantilo, Claudia Puyó y Miguel Zavaleta, la película funciona, pero no es todo lo graciosa o apasionante que podría ser. 6 Aires

-“El descenso 2”: la primera parte de esta saga fue una gran sorpresa en el 2004, constituyéndose en una favorita del género de terror para gente como Stephen King y el servidor que les habla. Esta continuación es la típica secuela que trata de apoyarse en las características de la anterior (claustrofobia, traiciones, seres horripilantes acechando en cualquier esquina, personajes femeninos que parecen débiles pero van desarrollando una enorme fortaleza a medida que avanza el metraje). Debido a este espíritu de “fotocopia del original”, la película no tiene personalidad propia y pierde algo de su posible interés. Simplemente zafa porque logra algunas buenas escenas de tensión y porque los protagonistas principales son creíbles (gracias a sus actuaciones, no gracias al guión, que tiene una serie de aspectos bastante inverosímiles). 5 Aires

-“Dos hermanos”: No la vi en cine, pero la vi. Y fue una enorme decepción por parte de Daniel Burman, quien suele entregar cosas mejores. Este era su film más “mainstream”, al menos si se tiene en cuenta el argumento y los protagonistas: Antonio Gasalla y Graciela Borges como dos hermanos que se aman y se odian y deben aprender a cuidarse mutuamente. A pesar de esa descripción, se suponía que Burman iba a darnos humor y emoción, sí, pero en “formato inteligente”. En efecto, no sucumbió a la melosidad y tonterías de las comedias de, por ejemplo, Guillermo Francella en los noventa, pero lo que filmó no fue ni muy gracioso ni muy profundo. Aplaudimos el regreso de Gasalla al protagónico en cine y celebramos, cuándo no, a la Borges. Pero el film en sí se queda en 4 Aires.

-“La mirada invisible”: la esperada adaptación de Diego Lerman de la novela “Ciencias morales” de Martín Kohan tiene algunos aciertos que hacen lamentarnos por sus fallas. Julieta Zylberberg y Osmar Núñez están perfectos como la preceptora retraída y el jefe de preceptores de comienzos de la década del ochenta en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Y el colegio en sí también está muy bien: contra lo que dicen muchos puristas, la imposibilidad de filmar en el verdadero edificio no hace que los ambientes que veamos nos parezcan falsos (lo que importa es el “espíritu”, y, como ex alumno, me aventuro a decir que el espíritu está). Pero la película explicita demasiado su título y se vuelca un poco al sensacionalismo y la sordidez “porque sí” (o al menos eso se siente al verla; quizás en la novela todo era más fluido). 5 Aires

-“El hombre de al lado”: la gran película argentina del año. Los creadores de “El artista” perfeccionaron su arte (cuac) y lograron una película en la que cada segundo, cada encuadre y cada línea de diálogo están justificados. Se siguen tirando contra el snobismo, pero con unas performances y un relato más realista, gracioso y tensionante que antes. Sí, tensionante: ésta es una comedia, pero la relación entre los dos protagonistas es siempre imprevisible, aún cuando creemos percibir que uno es una persona enormemente falsa (y por lo tanto siempre actuará movida por su egoísmo y escondiéndolo) y el otro es alguien más inocente. Rafael Spregelbrud y Daniel Aráoz se entregan a la historia como nunca. 10 Aires

-“Sin retorno”: otra gran película argentina. Martín Slípak es el causante involuntario de un accidente, pero Leonardo Sbaraglia es el señalado como el culpable por la sociedad. La visión de los medios es todo lo crítica que podría esperarse, y por eso no sorprende. Lo que fascina es el ritmo del film, digno del cine clásico norteamericano y con uno de los mejores montajes que recuerde haber visto en películas argentinas. Los dos protagonistas verdaderamente se lucen, y también el resto del elenco (que incluye a Federico Luppi, Luis Machín y Ana Celentano). 8 Aires

-“Ga’Hoole: la leyenda de los guardianes”: Zack Snyder es ciertamente un director que trata de impactar desde lo visual (como en las adaptaciones de historietas “300” y “Watchmen”, que no se acercan a la calidad de su más humilde y fabulosa “El amanecer de los muertos”). Era de esperar que el tipo alguna vez dirigiera un film de animación en 3-D. Lo raro es el punto de partida: un mundo en donde los personajes son aves, con familias, enfrentamientos, tradiciones y leyendas como las de un típico mundo de fantasía habitado por seres humanos. El film parece no saber si quiere ser una aventura infantil “apta para todo público” o una épica violenta y sombría (hay mucha maldad en los villanos, y traiciones en el bando de los buenos). A pesar de esto (y del bizarro punto de partida), la película no se siente como una mezcolanza, y de hecho llega a volverse tan tradicional que pierde algo de su individualidad. Al menos el hecho de que los protagonistas tengan la facultad de volar (y que tengan poses y rostros particularmente fotogénicos) aporta al interés visual del film, y en parte se logra algo de emoción cuando se focaliza en esos aspectos. 6 Aires

-“El ocaso de un asesino”: Anton Corbijn (el mítico fotógrafo que debutó en la dirección de cine con el clásico moderno “Control”) vuelve a dirigir otra película con pátina de film de culto. George Clooney (alguien que con el paso del tiempo demostró un verdadero interés en el cine y en proyectos que se salgan de lo fácilmente exitista) hace aquí de un solitario asesino a sueldo que se refugia en un pueblo italiano y comienza una relación con una mujer al mismo tiempo que prepara un “último trabajo” e intenta vislumbrar si está siendo acechado por ex-colegas o empleadores. Todo está narrado con un ritmo “lento” propio del cine europeo setentista, y, contra lo que se podría esperar de una narración tan solemne, la cosa funciona, y logra ser exactamente eso: una versión actual del cine de aquella época. Que, por supuesto, defraudará a los que esperaban algo más hollywoodense, pero allá ellos. 7 Aires

-“Atracción peligrosa”: todavía no vi el debut directorial de Ben Affleck, la aclamada “Desapareció una noche”, pero su siguiente opus recibió críticas casi tan buenas como el anterior, y me llevó de narices al cine. Deudora (otra más) de la gran “Fuego contra fuego” de Michael Mann, este policial muestra a un Affleck que dirige bien, sin aspavientos ni estupideces y con bastante nobleza, una clásica historia de “buenos ladrones” cuyo líder quiere dar un último golpe para dejar el rubro. Como actor, el tipo zafa, pero el que dignifica es su compañero de andanzas, el loquito Jeremy Renner. 8 Aires

-“Resident evil 4: la resurrección”: el creador inaugural de la saga, el “te-filmo-cualquier-historia-con-efectos-especiales-y-alma-clase-B-y-casi-siempre-me-sale-un-mamarracho-pero-a-veces-hago-algo-digno” Paul W.S. Anderson, retorna la dirección en esta cuarta parte. Milla Jovovich vuelve a hacer de la heroína de armas tomar Alice, quien, junto a viejos y nuevos amigos, debe enfrentar zombies, monstruos y otras yerbas. Aunque parezca raro, en este film importan los personajes, o al menos están jugados con carisma e interés por los intérpretes. Esto no justifica el abuso de los efectos digitales y la acción ralentizada cancheramente, características propias de esta serie. Ah, era en 3-D, pero habrán notado que hoy en día eso ya casi no significa nada. 5 Aires

-“Enterrado”: Ryan Reynolds se consagra como actor de films “serios” con este thriller cuyo gancho para atraer al espectador era que toda la acción transcurre en un solo escenario: un ataúd en el que repentinamente despierta un hombre común, que a partir de ahí debe intentar salir por cualquier medio posible. Los títulos del comienzo y la música de Víctor Reyes rememoran claramente a los films de Alfred Hitchcock, y en todo momento el film logra el objetivo hitchcockeano de atrapar al espectador con un punto de partida mínimo y un solo “decorado”. Tensionante, pesimista y terrorífica, esta película no será la obra maestra que muchos auguraban pero es un gran entretenimiento que provoca cualquier cosa menos indiferencia. 8 Aires

-“Ágora”: Luego de los films de suspenso “Tesis”, “Abre los ojos” y “Los otros”, Alejandro Amenábar se atrevió con un género bien distinto cuando filmó el biopic “Mar adentro”, y ahora, seis años después, vuelve a probar nuevo terreno con esta historia ambientada en la Roma del siglo IV donde Rachel Weisz interpreta a Hipatia, una mujer volcada a la filosofía y a la ciencia que fue venerada y criticada al mismo tiempo. Como en las viejas épicas hollywoodenses de los 50s y los 60s, la historia de un grupo de individuos sirve para narrar la Historia, en este caso el ascenso del cristianismo. Y, como en aquellos films, la calidad no depende del dinero invertido, el tema de la película o el renombre de su reparto, sino del guión, la puesta en escena y la dirección de actores. El despliegue visual es majestuoso, sí, pero la película es buena porque logra combinar su ambientación ostentosa con personajes interesantes (sin importar cómo hayan sido en realidad) y una trama que avanza a fuerza de la confrontación de ideas y posiciones ideológicas, cosa rara hoy en día. Todo eso sin perder un ápice de entretenimiento. 8 Aires

-“Red”: del director de la subvalorada “Te amaré por siempre” llegó este film de “acción irreverente”, con un reparto increíble que, de todos modos, no alcanzó para hacer una gran película. Los personajes tienen garra y corazón, pero si sus aventuras pudieran tener algo de emoción y riesgo, el aspecto “cool” que empaña todo el relato le quita seriedad y posibilidad de preocuparnos por ellos. Que conste que está todo bien con la pelada de Bruce Willis, su accidentada relación con Mary-Louise Parker, la locura inocentona de John Malkovich y el solapado romance de los “mayorcitos” Helen Mirren y Brian Cox... pero bueno, todo eso se desaprovechó en un producto relativamente digno pero que no constituye uno de esos films de entretenimiento tan sostenido que hace que querramos volver a ellos una y otra vez. 5 Aires

-“Red social”: cuando se supo que David Fincher (“Pecados capitales”, “El club de la pelea”, “La habitación del pánico”) iba a dirigir “la película sobre Facebook”, muchos pensamos “¿Lo qué?”. Pero claro, la trampa es que, obviamente, no es una película sobre Facebook, sino sobe las personas involucradas en su creación y la historia de ambición, logros, traiciones y juicios que involucró a esos protagonistas. Una película donde encajan a la perfección el montaje, la dirección de actores y el ritmo veloz de los diálogos que escribió Aaron Sorkin (guionista especializado en proyectos donde la palabra está muy presente, como “Cuestión de honor” y la serie “The West Wing”). Una película deliciosa y adictiva, con grandes performances de Jesse Eisenberg (que por una vez se sale de su rol de “chico bueno” para hacer de un egocéntrico que a veces parece no tener sentido de la realidad), Andrew Garfield y un sorpresivo Justin Timberlake. 10 Aires

-“Harry Potter y las reliquias de la muerte, parte 1”: el séptimo y último libro de la saga del niño mago se dividió en dos películas, pues los productores no encontraban manera de hacer entrar todo el argumento en una sola. Y les dio resultado: si bien, como en la anterior entrega, el film termina sin una clara resolución, no hay razón para criticar eso si aceptamos que estamos viendo el equivalente actual de un serial (por más que las películas anteriores sí tuvieran un final más tradicional). Lo que importa es la cohesión interna, y esta primera entrega del final tiene eso, pero también posee un estilo desesperanzado y “contemplativo” que la convierte en lo más parecido a un “film de arte” que puede ser un film de esta saga, con varios pasajes en los que “no pasa nada” y en los que los escenarios principales ya no son colegios y castillos, sino la naturaleza. Por supuesto, el ritmo del film decepcionó a muchos espectadores... ojalá les hubiera importado que lo principal, que es la relación entre los tres protagonistas, estaba allí, y quizás como nunca antes. 7 Aires

-“Skyline: la invasión”: dos especialistas en efectos especiales debutaron en la dirección con esta película sobre un grupo de personas que trata de sobrevivir a una extraña invasión extraterrestre. Y, en efecto, los efectos son espectaculares, pero, para que nadie critique a la película de pensar sólo en los efectos, los directores decidieron que los personajes se comportarían de una manera “realista”, es decir, estúpida, confusa o egoísta según el momento. Nada de esto sería malo si generaran empatía, pero eso sólo sucede con el protagonista masculino, y no es suficiente. Al menos los últimos minutos de la película logran sorprender a partir de un inesperado romanticismo. 5 Aires

-“Machete”: tres años después de haber filmado un falso trailer para la inexistente película “Machete”, Robert Rodríguez entregó el sueño soñado por muchos fans de Danny Trejo... la película “Machete”. Y el resultado es todo lo divertido que uno podría esperar, con Cheech Marin, Michelle Rodríguez, Don Johnson, Jessica Alba, Robert de Niro, Steven Seagal y otras luminarias en diversos roles que brindan a cada uno de ellos grandes posibilidades lúdicas. Lo sorprendente es el énfasis en el aspecto político; la película es una exacerbada defensa de los mexicanos y un ataque a la cultura e ideología de “fronteras cerradas”. Por supuesto, no faltan frases de culto como “You fucked with the wrong Mexican” o “Machete don’t text”. 7 Aires

-“El inmortal”: acción francés, así tal cual eso. Con Jean Reno, nada menos. Un tipo al que la mafia le rinde un ajuste de cuentas y lo deja casi por muerto, aunque... sí, adivinaron, no muere, y quiere venganza. Se sigue con interés, aunque no es gran cosa. 6 Aires

-“La reunión del diablo”: el vilipendiado M. Night Shyamalan (director al que, como dije antes, todavía le tengo confianza y de cuyos films sigo disfrutando) debuta como “creador de la idea original y productor, pero no director”. Esta película logra ser un aceptable exponente de género clase B de “misterio whodunit con algún toque de terror y con moraleja”. Sí, a pesar de cómo suena eso y de lo explícitas que son algunas interpretaciones que algunos personajes hacen acerca de lo que ven, la cosa fluye, y tiene el tino de no estirarse más de lo necesario (dura menos de una hora y media). 6 Aires

-“Las crónicas de Narnia: la travesía del viajero del alba”: la segunda entrega de la saga había sido mejor que la primera al darle más importancia al espíritu de aventura que a la fastuosidad de los efectos especiales. Y esta tercera las supera a ambas, pues justamente es la que más énfasis le da al desarrollo de personajes y a ese espíritu de matinée que hace que esta vez la abundancia de efectos y el gimmick del 3-D fluyan de manera perfecta con la sensación de “aventuras clásicas” que se pretende (y se logra). 7 Aires

-“Gigante”: no la vi en cine, pero la vi, así que es un estreno del 2010 que entra en esta lista. Una película uruguaya con una atmósfera seca y un protagonista totalmente querible que nos invita a vivir su historia, la de un patovica “de buen corazón” que además trabaja como personal de seguridad de un supermercado y siente una silenciosa atracción hacia una compañera de trabajo. Con un humor deudor de Jim Jarmusch y Aki Kaurismaki, este film se eleva triunfante por sobre la medianía. 8 Aires

-“Mi familia”: no la vi en cine, pero la vi, así que es un estreno del 2010 que entra en esta lista. Y es una pequeña decepción, ya que tuvo reseñas muy positivas y estaba dirigida por Lisa Cholodenko (que supo entregar films como “High art” y “Laurel Canyon”). Annette Bening y Julianne Moore son una pareja cuyos dos hijos (los elogiables Mia Wasikowska y Josh Hutcherson) deciden buscar al padre “biológico” (Mark Ruffalo, en otro acierto del reparto). En verdad las actuaciones son lo mejor de la película; el problema es cierto aire a “provocación/originalidad” que tiene el film, que lo termina afectando un poco, ya que no se ve justificado por lo que uno ve (la trama sólo podría resultar provocativa a alguien que tenga una mente muy cuadrada). 6 Aires